Debido a la falta de certeza jurídica, Lime, la empresa líder de scooter eléctricos dejará de funcionar en la CDMX. Desde el 19 de julio anunció que no pagaría la contraprestación fijada por la Semovi por diversas irregularidades en el contrato.
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El 19 de julio Julia Ortiz, directora de Relaciones con Gobierno de Lime México, anunció que no pagarían la contraprestación requerida por Semovi:
“La subasta fijada como mecanismo de asignación no está sustentada en legislación alguna, y la distribución de unidades a través de un algoritmo no ha sido probada ni validada por alguna instancia independiente a la administración que llevó el proceso. Además, privilegia los beneficios económicos por encima de los beneficios de sustentabilidad y movilidad para los capitalinos, y genera distorsiones en el mercado pues gana quién pueda pagar más, no quien ofrezca el mejor servicio o los mejores patines eléctricos” (Vía: Lime México)
Por si la anterior explicación no fuere lo suficientemente clara, la directora resumió la serie de inconformidades en tres aspectos las autoridades capitalinas debían cubrir al momento de crear el contrato, pero no lo hicieron:
- Falta de certezas jurídicas
- Anteponer el factor monetario al desarrollo de alternativas de transporte
- Nula certeza de la micromovilidad de la CDMX

Lime externó su inconformidad con los requerimientos de SITIS, mediante 10 cartas explicó que la falta de certeza jurídica y la nula claridad en la regulación del servicio eran un motivo de conflicto para cerrar el trato.
En esas cartas la empresa aseguraba que en ninguno de los 20 países en los que operaba existían mecanismos tan arbitrarios para asignar patines.
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En un comunicado del que Plumas Atómicas tiene una copia se asegura que: “los montos establecidos creaban una inconsistencia legal, de equidad y proporcionalidad en el artículo 31 de la Constitución de los Estados Unidos Mexicanos”.

Lime destacó la falta de certeza por parte de las autoridades para cumplir sus propios lineamientos. Otra de las irregularidades fue la subasta que se fijó como un mecanismo de asignación, ésta no tiene alguna legislación que le dé razón de ser.
Desde los inicios del 2019, según datos de la empresa, habían cerca de 11 mil unidades de diversas compañías a lo largo de la CDMX. Estas unidades atendían cerca de 20 mil viajes al día, por lo que, los scooters resolvían un latente problema de movilidad.
A pesar de lo complicada de la situación, Lime no descarta reanudar operaciones con Semovi. Por su parte, Grin, otra empresa de scooters anunció que suspenderá su servicio de manera indefinida en la Ciudad de México.
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Desde los inicios del 2019, según datos de la empresa, habían cerca de 11 mil unidades de diversas compañías a lo largo de la CDMX. Estas unidades atendían cerca de 20 mil viajes al día, por lo que, los scooters resolvían un latente problema de movilidad.

Sin embargo, las cosas no son tan fáciles, sobre todo cuando se trata de transporte en la Ciudad de México. Si bien es cierto que diversos scooters eléctricos y bicicletas operan en la ciudad desde el inicio del año, muchos lo hacían con permisos temporales y otros sin ellos.

Así mismo, transeúntes e inclusive usuarios se quejaban por vehículos que se dejaban en entradas del metro o a media calle. La falta de regulación también favorecía al robo de los vehículos.
Sí es preciso que el gobierno regule sus políticas para ofrecer nuevas opciones de transporte y movilidad, pero las empresas también deben aportar no sólo lineamientos, sino protocolos de seguridad.
Ello conlleva una inversión y aportaciones para el gobierno, de tal manera se asegura un buen espacio no sólo para el funcionamiento de la plataforma, sino para los usuarios.
