Bantú, el único gorila que habitaba en el zoológico de la Ciudad de México (mejor conocido como el zoológico de Chapultepec), murió la noche de este 6 de julio cuando intentaban trasladarlo a Guadalajara.

El objetivo del viaje era cruzarlo, pues este primate llevaba ya ocho años sin aparearse, de ahí que dos novias gorilas lo esperaran en el zoológico de la capital de Jalisco. 

Imponente, se trataba del único gorila macho de tierras bajas occidentales en todo México. Bantú nació en cautiverio el 20 de septiembre de 1991, tenía 25 años, pesaba 220 kilos y media 1.7 metros de altura.

Ahora en el país restan tres hembras pertenecientes a esta especie: dos en Guadalajara y una en Toluca. 

Chapultepec

Según informó la Secretaría de Medio Ambiente de la Ciudad de México (Sedema), el gorila murió de un paro cardiorrespiratorio mientras estaba sedado, antes incluso de llegar al aeropuerto que lo llevaría a Guadalajara. 

Bantú se encontraba en perfecto estado de salud y en la planeación del traslado fueron seguidos todos los protocolos de la Asociación de Zoológicos y Acuarios de Estados Unidos (AZA por sus siglas en inglés); al igual que fue atendido por 20 médicos y técnicos especializados tanto del zoológico de Chapultepec como del de Guadalajara. 

Sin embargo, al anestesiarlo para poder introducirlo en una jaula, despertó somnoliento y unos minutos después, cayó en paro cardiaco (vía El País). 

Hasta el momento, las causas de su muerte no han sido confirmadas, pues estas se darán después de que se realicen los estudios histopatológicos.

Al respecto, Eduardo Tiger, presidente de la Asociación Black Jaguar & Black Tiger, expresó al ser entrevistado por Joaquín López-Dóriga, que el gorila murió por una sobredosis de anestesia suministrada antes de ser trasladado (vía Milenio).

Por otro lado, el director general de Zoológicos y Vida Silvestre, Juan Arturo Rivera Rebolledo, negó que hubiese sido la anestesia, ya que se le recetaron cantidades mínimas a las normales con relación a su peso.