Querido feminismo: me diste en la madre

por Vania Castaños (@vaniacache)

Hace unos años compré en H&M una sudadera que decía: “Feminismo – la idea radical de que las mujeres somos seres humanos“. Me pareció chingona. Entonces te conocí y, como pollito con corazón débil, me enamoré de ti y empecé a leer a distintxs personas que te mencionaban.

Simone de Beauvoir, Mary Wollstonecraft; después, algo de Focault. Muchxs modernxs te estiman. Me uní a tu causa, fui muy fan de la teoría y lo llevé a la práctica. Te idolatraba como adolescente a cantante de K-POP. Casi, casi tenía mi locker forrado con tus fotos y frases cursis.

Por tí, conocí mi vulva; entendí que también soy linda sin depilarme; me acepté como un ser súper, súper sexual; apoyé mucho a muchas chicas; me liberé, te hice parte de mi vida, te presenté con mi familia y, cuando pensé que teníamos una relación muy especial y eras lo que necesitaba, aparecieron otras que también te aman y comenzaron a chingar.

Pasaron varios años y cambiaste, ya no vas de la mano con “respeto” ni con “libertad”. Eso quedó en el pasado. Las otras chicas con las que te relacionas ahora me ofenden por mi libertad sexual: me han dicho puta y tú se lo has permitido; me han dicho banal y tú se los has permitido; me han dicho de todo y tú se los has permitido porque cambiaste.

Igual nunca fue tu responsabilidad.

El ‘nuevo’ feminismo, por Brisa Ruiz Chan

Google Trends indica que la búsqueda de “Feminismo” va en aumento. Ya podrías ser influencer. Según Merriam-Webster, fuiste la palabra más buscada el año 2017: la gente quiere saber qué chingados eres, todxs hablan de ti, en redes sociales sociales se pelean por lo que significas, tuitean, hacen cuentas de Instagram. Hace muchos años hubiera dicho que eres una zorra prostituyéndote hasta con marcas.

Ahora creo que sólo eres un tema de novedad, un trending topic. Solo das de qué hablar y a la gente le encanta usar tu hashtag. Qué hueva. El internet ha devaluado las cosas y te devaluó a ti también. Te convertiste en la rubia de las películas cómicas gringas. En publicidad.

Tú le dijiste a lxs chicxs que podían pedir equidad de manera muy rara, como ¿no dejando a los hombres ser parte del movimiento o teniendo vagones exclusivos en el metro? Te prostituiste y corrompiste ante leyes estúpidas.

Chale.

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Creciste y, supongo, entre más avanzada sea la causa, más división en su interior. Me duele que nunca vas a ser perfectx. Pero está bien, lo que sea que esté a favor del “no patriarcado” me parece bien.

Es obvio, si todo funcionara a la perfección serías un simple feto abortado. Nadie te necesitaría, nadie te querría y eres bien whore attention, la neta.

Así, que, supongo (otra vez) debo entender que hay mucha gente que hable mal de ti o que en tu nombre digan pura pendejada. Es difícil, pero no está bien ser celosx y, aunque me duela evitarlo, no tengo que defenderte a capa y espada. Igual ya me trajiste muchos problemas.

Adiós, feminismo.

Al final, no existes realmente y aunque ya me cagas la madre, te quiero en mi vida porque eres conocimiento: una idea cultivada dentro de mi cabeza que gestiona la manera en la que me rodeo con lxs demás y me gusta. ¿La verdad?, en secreto te seguiré amando.

Siempre tuya, Vania.

Por: Redacción PA.