¿Por qué no voy a votar en la consulta del NAIM?

Antes que nada, debo aclarar que estar en contra de la consulta organizada por López Obrador relacionada al NAIM, no me convierte automáticamente en un detractor de la llamada democracia participativa o de la participación ciudadana para la toma de decisiones. Muy por el contrario, sostengo que es imprescindible para cualquier sistema democrático, siempre y cuando se haga respetando los procesos legales e institucionales, además de que estos mecanismos no pueden ser utilizados para llevar a cabo la toma de decisiones en cualquier tema.

No se le puede encomendar a la ciudadanía la decisión de todo, ya que hay temas que requieren de grados de especialización y hay otros que conllevan altos índices de riesgo. De hecho, una de las funciones del gobierno, que funge de manera representativa, es tomar las decisiones que se crean que son las más adecuadas para el bienestar de los gobernados, tomando en cuenta variables como el riesgo, la eficiencia, la eficacia, las consecuencias no deseadas, entre otras; en ese sentido, el gobierno opera como un sistema de contención de riesgos y responsabilidades respecto de la sociedad.

Consulta AMLO
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En el caso de un proyecto como el aeropuerto no estoy completamente en contra de que se realice una consulta, de hecho se ha realizado en muchos países. El problema es que la consulta organizada por el gobierno electo parte de una ocurrencia de López Obrador, por tanto fue realizada al vapor, sin dar a la población información fiable, tanto sobre el proyecto existente, como sobre su alternativa.

Pero vamos por partes, porque ahí no empieza el problema, sino en el marco legal. Como bien señaló José Woldenberg en su columna publicada en El Universal, no hay ningún problema en que un grupo de particulares organicen una consulta, pero sí lo hay si esos particulares se van a convertir en gobierno en poco más de un mes, ya que se esperaría que actuaran conforme a derecho.

Así fue votar en la consulta del Nuevo Aeropuerto

Parece una trivialidad, pero el cumplimiento de la ley es un punto importante ya que representa uno de los grandes problemas que aquejan al país, sino es que el más. De la falta de estado de derecho se derivan problemas como la impunidad, la corrupción y la falta de impartición de justicia.

Por eso, resulta incongruente y problemático que el gobierno electo, que ha pregonado con la erradicación de la corrupción, con la aplicación del estado de derecho y con la impartición de justicia (nada por encima de la ley, han dicho), promueva un ejercicio por encima de la ley. Es decir, que siga promoviendo el decisionismo político sobre la política con base en el derecho, por mencionarlo en términos de la discusión en teoría política de Carl Schmitt y Hans Kelsen.

Al final, esta consulta no va a tener vinculación en términos jurídicos, sino en términos meramente políticos y ahí se encuentra el segundo problema: López Obrador va a utilizar la consulta no solo para tomar una decisión, sino también para lavarse las manos respecto a las consecuencias de mantener el aeropuerto en Texcoco o de cancelarlo y echar a andar su proyecto en la base militar de Santa Lucía.

AMLO
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Me explico: el presidente electo se metió en un laberinto respecto al tema del aeropuerto, ya que denostó el proyecto de Texcoco y presentó su alternativa en Santa Lucía. El problema es que no contaba con un solo análisis técnico sobre la viabilidad de su proyecto (ese es el tercer problema), sin embargo ya había politizado el tema, en ese sentido, la consulta sirve como una salida, ya que discursivamente la decisión, los costos y las responsabilidades de las consecuencias no deseadas son traspasadas al “pueblo”, ya que fue el “pueblo” el que decidió su propio destino. En su columna publicada en Reforma, Jesús Silva-Herzog Márquez, señala que la actitud de AMLO respecto a la consulta es similar a la del bíblico Pilatos.

De tal forma, si se mantiene Texcoco, el presidente electo no se contradice políticamente en el sentido de que su postura ante el proyecto seguiría siendo la misma, ya que fue el “pueblo” el que decidió y él solo es solo su vehículo. Por el contrario si se cancela Texcoco, será el “pueblo” también, el responsable de la crisis de desconfianza con el sistema financiero, de la depreciación del peso y demás consecuencias económicas y jurídicas derivadas de la cancelación; sí, también tiene consecuencias legales, ya que los inversionistas exigirán indemnizaciones, el Grupo Aeroportuario Mexicano calcula que podrían costar alrededor de 120 mil millones de pesos. (Vía: El Financiero)

Como ya dijimos, el tercer problema tiene que ver con el manejo de la información que ha dado el gobierno electo. Por una parte, es claro que el gobierno electo no tenía un estudio técnico sobre su proyecto en Santa Lucía, lo cual deja ver que simplemente descansaba en una simple ocurrencia de López Obrador, de hecho, un informe de Mitre, mostraba los problemas del proyecto de Santa Lucía.

Santa Lucía
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Eso hasta el día de ayer cuando Jiménez Espriú presentó un análisis de Navblue, empresa filial de Airbus dedicada investigaciones aeronáuticas, el cual validaba la opción de AMLO, el problema fue que la información que se otorgó a Navblue provenía de las empresas de José María Rioboó, contratista que está impulsando el proyecto de Santa Lucía. (Vía: Reforma)

Respecto a los costos económicos de la cancelación, el gobierno electo solo manejó información en abstracto y politizó el tema. Señalaron que la cancelación de Texcoco tendría consecuencias financieras, pero no dicen cuáles ni de qué magnitud, de hecho todo lo contrario, trataron de minimizar las consecuencias, como la crisis de desconfianza en los mercados que derivarían en el incremento de los intereses para crédito debido al riesgo, del incremento en el tipo de cambio, de las indemnizaciones y de la liquidación de los bonos de deuda a los inversionistas.

Todo esto, por supuesto, fue acompañado de una campaña alterna respecto al Lago de Texcoco, o lo que queda del lago artificial Nabor Carrillo, particularmente con la consigna de #YoPrefieroElLago, impulsado por grupos y personajes afines al presidente electo (casualmente estos grupos no se movilizaron cuando empezó el proyecto). El equipo de transición, no  difundió información sobre el origen, estado y función del Nabor Carrillo, por ejemplo, este publicado recientemente por la Asociación Mexicana de Impacto Ambiental (AMIA).

No se habló en lo más mínimo de que el proyecto del NAIM incluye, por una parte, la obtención de la certificación de sustentabilidad LEED platino, que valida al proyecto internacionalmente como sustentable, tampoco de los compromisos de rehabilitación ecológica que se encuentran en el proyecto original del NAIM. Por supuesto, tampoco se difundieron informes del impacto ambiental en Santa Lucía, simplemente porque no existen.

NAIM
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Toda esta parcialidad y politización en el manejo de información derivó en una consulta completamente simulada y cargada hacia un lado, el del presidente electo. En primer lugar está la redacción de las preguntas mismas, las cuales ponen en Santa Lucía todo en positivo, mientas que en Texcoco ponen un negativo relacionado al cierre del aeropuerto actual; tampoco hay certidumbre respecto a la seguridad de las boletas y del control de votantes, de hecho hoy ya vimos personas votando hasta 4 veces.

Pero eso no es todo, la consulta misma no genera la más mínima certidumbre, por ejemplo, el grueso de las mesas están localizadas en municipios en donde hay alta concentración de simpatizantes de López Obrador; hay más mesas en Tabasco que en CDMX, la razón se desconoce. Finalmente, la consulta no es representativa, ya que representa a cerca del 1% del padrón electoral, es decir nada; para estos mecanismos, la Constitución, en su Artículo 35, establece que para que un ejercicio de este tipo sea vinculatorio tiene que ser organizado por la autoridad electoral, en este caso el INE y tener un alcance mínimo del 40% de la lista nominal de electores.

Por todo esto no pienso votar en la consulta ya que votar significa legitimar todos estos problemas. Sin embargo, los demás están en su derecho y libertad de hacerlo, así que si tú quieres votar te dejo el link para que ubiques la casilla más cercana a ti.

Pedro L. Arana

Twitter: @pedro_l_arana

Por: Redacción PA.