¿Qué tanto sabe el pueblo de aeronáutica?

Para el virtual presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, las consultas populares son una parte central de su proyecto de nación, sobre todo porque ha dicho que buscará generar un sistema democrático mucho más participativo.

De hecho, López Obrador ha dicho reiteradamente que “el pueblo es sabio” y, por tanto es esa entidad abstracta la que tiene que tomar ciertas decisiones. En ese sentido ha propuesto consultar desde temas de derechos humanos como el matrimonio igualitario, el aborto y la adopción por personas del mismo sexo, hasta temas económicos como la reforma energética y la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM).

Al parecer en los temas relacionados a los derechos humanos y de la comunidad LGBT, AMLO ya ha reculado, y qué bueno, ya que una consulta de ese tipo sería bastante problemática, ya que los derechos no pueden ser sometidos a consulta, es decir, la ciudadanía no puede decidir sobre los derechos de otros, ya que los derechos son intransferibles, inalienables y no son retroactivos. (Vía: SDP)

Sin embargo, recientemente López Obrador y su virtual secretario de Comunicaciones y Transportes, Javier Jiménez Espriú, han propuesto someter a consulta popular el futuro del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM). De manera tentativa, se anunció que dicha consulta podría llevarse a cabo el próximo mes de octubre y se le consultaría a la ciudadanía con 3 posibles opciones: dejar el proyecto tal como está; concesionarlo a particulares; cancelarlo e iniciar el proyecto en el aeropuerto militar de Santa Lucía, que es la propuesta que ha impulsado AMLO. (Vía: HuffPost)

En ese sentido, AMLO señaló que llevará a cabo un informe técnico producido por expertos y funcionarios del gobierno federal, el cual espera que sea difundido en medios el próximo mes de agosto y, así comenzar una serie de mesas de debate por 2 meses, que culminen con la consulta popular. (Vía: Reforma)

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Imagen: Especial

Al respecto, el INE se dijo dispuesto a escuchar la propuesta del equipo de transición, pero, ha aclarado que no existe un marco legal para llevar a cabo una consulta tal y como la propone AMLO y su equipo, ya que la Ley de Consulta Popular prevé que ese tipo de mecanismos se lleven a cabo durante las elecciones federales, además de que contempla una serie de mecanismos y procedimientos a seguir para su aplicación. (Vía: Milenio)

Más allá de todos los mecanismos legales, hay que decir que la mera idea de hacer una consulta popular para decidir la continuidad del proyecto del NAIM es irresponsable por varias razones. En primer lugar porque es una forma de retractarse de su postura inicial sobre el aeropuerto, que era cancelarlo con todo lo que implica, de entrada son casi 200 millones de pesos comprometidos en inversiones.

En segundo lugar y más importante, no tiene sentido consultar a la ciudadanía sobre un tema tan especializado como lo es la construcción de un aeropuerto, ya que incluye temas técnicos que contemplan distintas dimensiones que van desde lo aeronáutico hasta lo económico.

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Imagen: Especial

Dicho de forma más específica: la ciudadanía en general no es especialista ni en temas aeronáuticos como: rutas aéreas, patrones de vientos, navegación, conexiones, necesidades de un aeropuerto militar; ni tampoco en temas económicos y de política pública como: inversiones, Fibra e, impuestos, concesiones, empleos directos e indirectos, proyectos de infraestructura asociados, transporte público, entre otros tantos asuntos.

En ese sentido, el gobierno, más que consultar al “pueblo” (un concepto más bien metafísico que reduce una sociedad que es heterogénea), tiene que recurrir a instituciones  como universidades y consultoras especializadas nacionales e internacionales como Mitre, que es la consultora en aeronáutica más importante del mundo, la cual analizó y validó el proyecto actual.

La opinión de este tipo de instituciones tendría que ser prioritaria, ya que no se trata de un tema político, sino de uno de los proyectos económicos y de infraestructura más importantes de la historia del país. (Vía: El Economista)

Hay que aclarar que con todo esto no queremos rechazar la consulta popular como mecanismo de democracia participativa y deliberativa, simplemente afirmamos que esta no se puede aplicar a cualquier cosa, sobre todo si el tema o proyecto tiene un sinnúmero de riesgos asociados, como es el caso del NAIM por las inversiones y los empleos que están en juego.

Sí, las consultas pueden funcionar para temas como presupuestos municipales, ciertas políticas públicas y sociales o bien para consultar el uso de recursos adicionales, pero no para decisiones que contienen una complejidad extra como lo son las cuestiones macroeconómicas.

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Una sociedad compleja y altamente especializada educa y forma a sus individuos para que sean partícipes de ciertas acciones y decisiones. De la misma forma que en medicina sería irresponsable que un cardiólogo tomara las decisiones de un oncólogo; el conocimiento está socialmente distribuido.

Si el próximo gobierno opina que un proyecto del talante del NAIM presenta problemas y conflictos desde el punto de vista ecológico, económico, social o técnico (que los puede presentar; ningún proyecto es inofensivo y siempre habrá riesgos y afectaciones), en ese caso debería por lo menos presentar un análisis riguroso que sustente sus reticencias. 

Como sociedad invertimos muchísimos recursos en la formación de especialistas en todas estas áreas del conocimiento; sus voces deben ser consultadas por encima de la coyuntura política. Una cosa es tomar en cuenta y atender a los afectados directos (como lo pueden ser los vecinos), pero poco podríamos ofrecer a la discusión los ciudadanos de a pie que no contamos con la preparación ni el conocimiento específico, pero, en cambio, hemos pagado de nuestros impuestos la formación de gente que puede representarnos. 

En temas como este, es el gobierno el que tiene que tomar la decisión y asumir sus consecuencias, ya que esa es una de sus funciones, para eso votamos por representantes y les delegamos el poder, para que tomen decisiones. Una consulta en temas como este no es otra cosa que lavarse las manos: si todo sale mal el gobierno va a argumentar que fue “el pueblo” el que decidió su propio destino, no ellos.

Por: Redacción PA.