#YoNoDenuncioPorque: mujeres responden a quienes les ‘exigen’ denunciar

Esta semana, Karla Souza habló por primera vez de la violación que sufrió por parte del director de una serie, lo que desató una ola de comentarios (dentro y fuera de las redes sociales) que critican y condenan la forma en que las mujeres deciden abordar la violencia en su contra (en Plumas Atómicas hicimos un breve análisis de esas reacciones: algunas les devolverán la fe en la humanidad y otras, pues no). Morras, el colectivo feminista de la Ciudad de México, empezó en Twitter una conversación con el hashtag #YoNoDenuncioPorque para visibilizar las razones por las que las mujeres no denuncian a sus agresores.

Ante la violencia, las mujeres recibimos constantemente el mensaje de que una denuncia formal es la única forma de reaccionar ante una agresión sexual. Si no lo hacemos de la forma que la sociedad considera “correcta”, entonces no cuenta. En el caso de Karla Souza, los cuestionamientos giran alrededor de sus razones para hablar años después de la agresión, no mencionar el nombre completo de su agresor o denunciar públicamente en una entrevista y no ante la policía.

¿Por qué es siempre la víctima la responsable de hacer las cosas “bien”? ¿Por qué nadie condena, en cambio, al sujeto que abusó de ella?

Para Morras, el propósito del hashtag #YoNoDenuncioPorque es el de “demostrar que, cuando lo intentas, el sistema de justicia, tu círculo familiar, tu trabajo, el propio agresor y tu entorno suelen desalentarte de mil maneras“, dice una de sus integrantes. “Llegar a un MP y que se rían de ti, que el agresor sea alguien de tu trabajo y te dé miedo que te corran, que sea tu marido quien te violó y que nadie te crea”.

“También demostrar que no estamos obligadas a denunciar por lo tormentoso que resulta ese proceso en México, las denuncias públicas también son nuestro derecho. Estamos contando nuestras experiencias que no son casos aislados. Desafortunadamente en este país denunciar ante las autoridades no es garantía de justicia, en muchos casos te vuelves un expediente y ya, lo sabemos porque lo hemos vivido”.

Las víctimas no necesitan denunciar formalmente para que su historia sea válida. Un caso que no se denuncia no se convierte en uno falso y desechable, ni desistir de denunciar significa, automáticamente, callarse. #YoNoDenuncioPorque no es una forma de “justificar” a quienes deciden no hacerlo, sino un ejercicio de empatía.

A partir del movimiento #MeToo, cada vez más mujeres cuentan su historia públicamente. ¿El mensaje? No son las víctimas quienes deben sentir miedo ni vergüenza, sino los agresores. En América Latina, la conciencia de las violencias que padecemos las mujeres no ha llegado sin su propia ola de ataques y resistencia a que el acoso y el abuso sexual dejen de ser “normales”: “La resistencia de aquí se debe tal vez a que ni siquiera tenemos garantizado el derecho a la vida, a transitar por la calle en paz o a decidir sobre nuestros cuerpos”, dice la integrante de Morras.

Por: Redacción PA.