Gobierno debe admitir existencia de uso generalizado de tortura: AI

En 2014 comenzó la implementación del Sistema de Justicia Penal Acusatorio, sin embargo, las carpetas de investigación iniciadas por la Procuraduría General de la República desde 2015 y hasta febrero de 2018 por tortura no han llevado a condenas. Amnistía Internacional señala que este contexto no cambiará hasta que las autoridades no lo reconozcan como un problema generalizado.

“Tiene que haber en todos los niveles de gobierno, en todas las estructuras gubernamentales, el reconocimiento de que la tortura existe y que se tiene que combatir, porque hasta que ese reconocimiento no se da, no se actúa en consecuencia”, dijo Tania Reneaum, directora ejecutiva de Amnistía Internacional en México, a Plumas Atómicas.

La titular de la organización apunta que incluso esta negligencia por parte de las autoridades para reconocer la tortura en México se da entre los gobernadores, algunos de los cuales afirman que en su entidad no hay tortura.

Ver: Ningún condenado por tortura bajo el Nuevo Sistema de Justicia

Recientemente, Plumas Atómicas publicó que de las mil 658 carpetas de investigación por tortura en el país entre 2015 y febrero de 2018 abierta por la PGR, ninguna ha llevado a sentencias condenatorias.

Tania Reneaum, titular de Amnistía Internacional en México.

Carpetas de investigación de la PGR por tortura:

  • 2015: 523
  • 2016: 426
  • 2017: 701
  • 2018 (hasta febrero): 8

Estos datos, señala Reneaum tienen un correlativo con lo que organismos como la ONU y la Corte Interamericana de Derechos Humanos han señalado sobre México en años recientes: no se está haciendo lo suficiente para prevenir y combatir la tortura por parte de las autoridades en México.

La tortura en México, dice Amnistía, es una herramienta de investigación en México que persiste de manera natural y general. En lugar de estar aplicando ese método, las fiscalías y procuradurías del país deberían estar enseñando que existen otros modos.

Reneaum señala que a la procuración de justicia todavía le faltan elementos técnicos y tecnológicos, no tienen perspectiva de género y tampoco investigan otras líneas de hipótesis o teorías sobre la comisión de algún delito.

La tortura la comenten los funcionarios. Imágenes de tortura de una presunta delincuente por parte de autoridades federales.

Amnistía Internacional acota que, entre estas faltas, pareciera que se encuentra el manejo del protocolo de Estambul, práctica utilizada para determinar si alguna persona sufrió tortura.

“Hay un prejuicio y un falso dilema siempre utilizados por la procuración de justicia de que las personas presuntamente responsables d un delito siempre alegan tortura como una forma de defensa”, señala Reneaum.

El protocolo de Estambul debe de ser aplicado, de preferencia, de manera inmediata. Y Reneaum apunta que se trata de un falso dilema porque pareciera que si una persona alega tortura, entonces las autoridades ya no investigan.

“Lo que pone en evidencia este falso dilema es que mas bien hay muy poca capacidad y se ha construido muy poca capacidad técnica en los sistemas de procuración”, dice la titular de Amnistía.

La Comisión Nacional de Derechos Humanos emitió 9 recomendaciones por tortura en 2017. Estas, explica la doctora en Derecho, apuntan a que se garantice que no se van a repetir estas acciones.

Ante las cifras de las carpetas de investigación contra las sentencias condenatorias, el desafío será que las autoridades logren que se reduzcan, porque actualmente lo único que hacen es dibujar un paisaje de impunidad, dice Reneaum.