Hace 50 años, la Marcha del Silencio derrotó la propaganda oficial

Era un momento de quiebre en la organización estudiantil, luego de ya varios meses de paro en la UNAM, el IPN, Chapingo y muchas otras escuelas que se sumaron a las protestas universitarias. Estaba creciendo la represión, ahora a manos del ejército, y por más que las asambleas y los rostros más ‘reconocibles’ del movimiento querían dejar clara su postura, la propaganda oficial hacia todo para distorsionarla. Entonces, llegó el 13 de septiembre, llegó la Marcha del Silencio y se sacudieron las certezas de todos.

El 1 de septiembre, fecha que siempre se había considerado una ‘fiesta presidencial’. El Consejo General de Huelga (CGH) decidió no hacer manifestaciones ni protestas ese día: sabían que cualquier disidencia contra Díaz Ordaz significaría un enfrentamiento directo con las Fuerzas Armadas. En el informe, soltó la ya famosísima frase “Hemos sido razonables hasta excesos criticables”.

El gobierno federal había sido “razonable”. Sí, ese mismo que envió el Ejército a Ciudad Universitaria y tenía a la Dirección Federal de Seguridad (la infame “policía política”) deteniendo, desapareciendo y torturando a universitarios desde que comenzara el movimiento. (Vía: Animal Político)

Aplaudido y abrazado por todo el Congreso de la Unión y los gobernadores de todo el país, Díaz Ordaz pensaba que tenía la mano ganadora, que faltaría poco para que todo el movimiento se quebrara o sucumbiera ante la presión de su maquinaria. Pero no contó con la resilencia del CGH, de los miles de universitarios que organizaron una marcha que se pensó simbólica, pero tendría la suficiente fuerza para hacerse explícita.

Los cálculos del gobierno subestimaron la convocatoria: planearon una respuesta a una marcha de apenas 10 mil asistentes. Se sumaron alrededor de 300 mil. Maestros, estudiantes, amas de casa, familiares, hijos, niños, todos marcharon a pesar de volantes que advertían de “un enfrentamiento con el Ejército” (Vía: La Izquierda Diario)

“El silencio será más elocuente que las palabras que acallaron las bayonetas”, fue uno de los lemas de la marcha que, hoy, cumple cincuenta años. Para muchos, este fue el momento exacto en el que la propaganda oficialista falló: los paristas no eran elementos radicales que buscaban desestabilizar al país, sino estudiantes que querían un país mejor.

Nadie sabía lo que ocurriría dos semanas después, pero todos sabían que esa marcha era un reto directo al gobierno y que su silencio se escucharía mucho más que las tanquetas y los uniformes verde olivo que ya cubrían toda la ciudad en su ‘defensa’. (Vía: La Jornada)

A 50 años de la Marcha del Silencio

Hoy, a 50 años de esa marcha, otra crisis afecta a las universidades públicas mexicanas: problemas de presupuesto y de acoso, y de violencia y de olvido institucional. El diálogo con las autoridades es nulo o insuficiente. Lo que ocurrió el pasado 3 de septiembre cambió el ambiente completo del medio centenario del movimiento del 68 y no es gratuito que esta otra Marcha del Silencio, también, sonará más que los porros, los cohetones y el silencio de las autoridades universitarias.

Por: Redacción PA.