‘Terapias’ de conversión para homosexuales son tortura: ONU

No existe una cura para la homosexualidad por la sencilla razón de que no es una enfermedad. Por desgracia, esta verdad tan sencilla no ha impedido que algunos mercadeen con el sufrimiento y ofrezcan ‘terapias de conversión’ donde prometen que pueden ‘curar’ la homosexualidad de pacientes que nunca van por su voluntad.

Desde hace años, activistas y gente abusada en esas ‘terapias’ han denunciado los abusos psicológicos y físicos que ocurren en esas sesiones. Finalmente, la ONU ha lanzado un comunicado donde se equipara esta práctica con la tortura, como lo denunció el relator especial para los derechos de la comunidad LGBT. (Vía: Reforma)

Se estima que 700 mil personas han sido víctimas de estas terapias en Estados Unidos‘.

Muy populares en Estados Unidos, estas falsas terapias que no tienen ningún fundamente científico incluyen humillaciones, golpes, medicación e incluso violaciones. Para colmo, lejos de lo que podría pensarse, los ‘pacientes’ nunca acuden por su propia voluntad y en su enorme mayoría son adolescentes llevados por la fuerza, sobre todo en comunidades conservadoras.

Según relató un adolescente homosexual estadounidense de 16 años, llevado por al fuerza con un consejero cristiano, durante la terapia recibía frases como “mira lo atractiva que son las mujeres; aléjate de tus amigos del mismo sexo; usa vestimenta más varonil; y busca placer en las mujeres y en ti mismo“. (Vía: Univisión)

Esta humillación, por desgracia, es apenas la punta del iceberg del maltrato y el abuso del que han sido objeto las personas llevadas a esta clase de terapias que, encima, no han demostrado tener ninguna clase de eficacia; el descrédito de estas prácticas es total en la comunidad científica y nunca han podido comprobar su validez en experimentos con rigor. Dentro de las terapias de conversión se ha registrado privación del alimento y violaciones, todo con el fin de revertir lo que no se puede revertir.

‘La gran mayoría de las terapias se practican en adolescentes llevados por la fuerza’.

En México la Conapred se ha manifestado en contra de este abuso disfrazado de ayuda y la Cámara de Diputados ha analizado la posibilidad de prohibirlas definitivamente.

Tal vez la declaración de la ONU sea el empujoncito que necesitan nuestras autoridades para prohibir definitivamente esta tortura a la que muchos padres acuden en el nombre del amor pero que solo representa el odio a la diferencia. ¿Para que cambiar lo que no se puede ni debe cambiar? El amor legítimo debería incluir la comprensión, no el maltrato ni el trato degradante.

Por: Redacción PA.