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¿Por qué un sondeo no equivale a una encuesta?

El diario Reforma publicó un sondeo en su edición impresa del 17 de abril en el que, por fin, Ricardo Anaya supera a AMLO. El problema con este, es que se le ha dado el carácter de encuesta, cuando en realidad no lo es.

Este fue aplicado en universidades de las principales ciudades del país, buscando mostrar la preferencia del electorado juvenil de México, pero en realidad su existencia no demuestra tal cosa, pues se trata de un sondeo, que no es otra cosa que levantar declaraciones sin metodología alguna.

En este ejercicio periodístico se les dio a los universitarios boletas simuladas con los nombres de los partidos y candidatos para que hicieran su voto y los resultados fueron los siguientes:

Fuente: Reforma

Esta fue realizada en la CDMX, en las universidades: UNAM, Tecnológico de Monterrey, IPN, Universidad Anáhuac y UVM; Monterrey, UANL, Tecnológico de Monterrey, UdeM, U-Erre y UVM; Guadalajara: U de G, Tecnológico de Monterrey, ITESO, Universidad Panamericana y Universidad del Valle de Atemajac.

Lo que nos da un conteo de cuatro universidades públicas contra 10 privadas. El resultado fue avasallante a favor del candidato de Por México al Frente, con 41% de los resultados para él, seguido de AMLO con 21%.

Sin embargo, esto no representa la preferencia electoral de LOS universitarios mexicanos. Como tal, esto representa la opinión de ciertos estudiante de ciertas universidades, no más.

Un sondeo recoge información y la presenta tal cual, no requiere de metodología estadística para ser lanzada y, el problema con Reforma, es que lo publicó en su edición impresa bajo el título de: “Un vistazo al voto universitario”.

Por supuesto, esto es simplemente un título completamente sesgado de parte del diario mexicano en la manera de presentar su contenido, que tiene resultados reales, pero expresados de una manera un tanto desafortunada.

El resultado también es entendible, pues la agenda de Anaya persigue los intereses de las comunidades a las que se le presentó esta boleta ficticia. Los principales enfoques del panista son la innovación y la juventud y eso, básicamente, es un universitario de una escuela privada.

Su condición social y educativa les permite tener en primer lugar estos intereses, llevando su vida y su desarrollo profesional al consumo y desarrollo de tecnologías y el impulso de oportunidades para la juventud (o sea, ellos actualmente).

Esta materia es sumamente importante y que sea abordado por los candidatos en necesario, pero esto no quita en ningún momento que se busque modificar la opinión pública a través de información manejada de manera debatible.

Foto: López-Dóriga Digital

Ahora, realizar una encuesta a universitarios también tendría que ser importante, porque éstos forman también parte del electorado y la influencia que tendrán sobre la elección es igual de determinante que la de otros grupos sociales.

Sin embargo, esta tendría que se hecha como una encuesta, con la metodología y el rigor explícito que requiere un ejercicio estadístico como este. Así mismo, la información tendría que ser presentada con toda transparencia y para ello es que es importante definir las diferencias entre el sondeo y la encuesta.

Esta es la primera publicación sobre preferencias electorales en la que Anaya supera a AMLO (menos en las comidas de la familia Anaya, por supuesto). Es por eso mismo que su impacto puede resultar determinante para la modificación de opinión publica, como apunta P. Visser en su estudio Conocimiento y Actitudes.

En él, explica como las encuestas forman parte de las sensaciones del electorado y cómo, a partir de estas, se puede jugar un papel determinante para hacer que la sensación de confianza, en este caso porque Anaya es preferido por un sector de la población visto como confiable, modifique el voto de los indecisos.

Idealmente, las encuestas simplemente tendrían que ser la muestra de una sensación o preferencia colectiva, pero su armado y realización, así como su publico objetivo, terminan determinando el resultado de la misma, siendo más bien la búsqueda de resultados concretos, más que de estadísticas explicativas de un fenómeno electoral.