Reynosa, cuando el toque de queda lleva otro nombre

A lo largo de toda la noche de este martes y miércoles, las calles de la ciudad fronteriza de Reynosa, Tamps., fueron un campo de batalla en el que, según las mismas autoridades, se registraron 11 bloqueos, robo de autos, persecuciones, cinco asesinatos y balaceras, principalmente, en las colonias del sur de la ciudad. (Vía: Aristegui Noticias)

 

Desde que hace un par de semanas, el estado ha sido escenario de enfrentamientos. La Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) ha declarado en diversas ocasiones que éstos responden a la captura y muerte de dos de los principales capos de los cárteles que pelean la plaza: los Zetas y el Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG). Por otra parte, como te lo hemos informado, el gobernador tamaulipeco, Francisco García Cabeza de Vaca,  ha minimizado estos enfrentamientos y ha culpado a sus antecesores de los mismos.

 

Lo ocurrido esta noche en Reynosa, más que una crisis, es la vida cotidiana para los habitantes de una de las ciudades estratégicas para el tráfico de drogas y personas. Procuradores, autoridades y militares podrán reportar que “no existe un toque de queda”, pero la sociedad completa desde hace más de diez años sabe que “es mejor” no salir en la noche, adaptar su vida cotidiana a lo que podría pasar, a normalizar la ocupación militar de un ejército que, como su mismo general dice, no quiere estar ahí.

La “Vocería de Seguridad” de Tamaulipas (un organismo creado por el nuevo gobernador) sugirió a lo largo de la noche que los ciudadanos “se protejan”, “se cuiden” y “vayan con cuidado”; el gobierno municipal lanzó un “Código rojo”, que, según el Vocero de Seguridad, Luis Alberto Rodríguez, es más una “sugerencia” que un toque de queda, y técnicamente tiene razón: un toque de queda es impuesto por autoridades militares… el “Código rojo”, los grupos organizados.

¿De verdad, ante la violencia constante, no es momento de exigir otro camino para “enfrentar” a los grupos de delincuencia organizada?

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