Querían un hijo, no tenían pareja: decidieron ser co-padres

Ellos decidieron ejercer la co-paternidad sin tener una relación amorosa y sexual pues entendieron que la crianza va más allá de eso
Formar una familia no siempre tiene que ver con formar una pareja, sino ser equipo. (Imagen: Twitter)

Hay una gran diversidad en la forma de constituir una familia, aunque no lo creas, afortunadamente no todos los modelos incluyen una mamá, un papá, los hijos y un perro. Bueno, tal vez sí, pero va no siempre une a los líderes de familia un vínculo lo sexo afectivo, a esta pareja sólo los unió el deseo de ser padres.

Virginia Laino había dedicado su vida a su carrera profesional, la cual desarrolló en diversos continentes. Su labor específicamente se concentraba en negociar corredores humanitarios por parte de la Cruz Roja en algunas zonas de guerra o conflictos.

Hasta ese momento no le había cruzado por la mente ser madre. Sin embargo, cuando cumplió 38 años surgió la inquietud por ello. No obstante, encontrar una pareja y esperar hasta el momento “adecuado” para embarazarse no estaba en sus planes, de manera que decidió someterse a una fertilización in vitro.

Braulio Bauab,  dueño de una inmobiliaria deseaba ser padre, pero no empataba con la idea de formar una familia de la manera “tradicional”, puesto que es un hombre homosexual, pero quería que su futuro hijo o hija fuese criado por una mujer.

Había indagado todo lo relacionado con co-paternalidad en un portal web de España. Esta consiste en una cuerdo entre dos personas para criar a un niño sin que entre ellos exista un vínculo sexo-afectivo.

Como una coincidencia grata ambos tenían una amiga en común que tras presentarlos hizo que ambos se plantearan la posibilidad de co-criar a un hijo. De manera que comenzaron a pensarlo de manera seria.

Tras llevar a cabo todos los procedimientos, se convirtieron en padres de Vera. Por su parte, su madre permanece con ella 4 días a la semana, mientras que su padre la cuida los días restantes.

La multiplicidad de núcleos familiares trae consigo la posibilidad de concebir una sociedad más inclusiva y menos violenta con lo que le parece extraño o fuera de lugar. En este sentido, abre el panorama a nuevas formas de relacionarse no sólo en el ámbito privado y familiar, sino en el público y social.

También refuerza que dos personas de diferente género pueden verse involucrados en la labor de crianza y protección sin que esto conlleve a una relación sexual o sentimental, sólo un acompañamiento que los hace crecer tanto de manera individual como en pareja de crianza.