Uno de cada 10 mexicanos conoce una historia de abuso sexual infantil en su familia

En México, uno de cada 10 conoce al menos un caso de abuso sexual infantil dentro de su familia. Otro 10%, además, ha sufrido abuso sexual en la infancia por parte de un adulto. Éstos fueron los hallazgos de un estudio realizado por la asociación civil Guardianes, en el que se hicieron 400 encuestas a hombres y mujeres de todo el país.

De acuerdo con los resultados obtenidos, ocho de cada 10 conocen algún caso de abuso sexual infantil en México. De éstos, el 52% lo escuchó en las noticias, al 26% se lo contaron terceras personas, 10% conoce un caso cercano en su familia y el 7% dijo haber sido abusado sexualmente en la infancia.

“En una encuesta sobre abusos sexuales, muchas veces los adultos no quieren hablar de este tema“, señaló Rosario Alfaro, directora de Guardianes. “Por eso, que uno de cada 10 entrevistados nos dijera que conoce un caso en su familia o que fueron abusados en su infancia. Nos parece sumamente significativo y nos habla también de que la situación del abuso infantil en México es grave“. (Vía: Animal Político)

Sin embargo, el hecho de que el 10% de los encuestados haya revelado el abuso que sufrió durante la infancia quiere decir que cada vez se habla más abiertamente del tema:

“Que se empiece a hablar cada vez más abiertamente del tema es muy positivo”, señala Alfaro. “Porque en el abuso lo que más daño hace es el silencio y el secretismo que lo protegen y van generando en la víctima sentimientos de vergüenza que, cuando se enquistan, pueden generar trastornos en la vida del menor cuando sea adulto”.

Abuso Sexual Infantil, Guardianes, Estudio
Imagen: Guardianes

A pesar de que cada vez más personas encuestadas consideran que es importante hablar con niños y niñas sobre el abuso infantil, el porcentaje de adultos que dice usar el castigo físico para educar a sus hijos aumentó: en 2016 el 6% de los entrevistados dijo dar nalgadas a sus hijos, ahora lo hace el 10%; el 5% aceptaba dar manotazos, ahora lo hizo el 7%; finalmente, el 1% aceptaba gritarle a sus hijos, ahora lo hace el 3%.

Esto último es relevante porque el castigo físico contribuye a disminuir la autoestima en niños y niñas. Como señala Alfaro a Animal Político, “aunque la autoestima por sí sola no previene el abuso, sí es una herramienta que hace a los niños más fuertes para poder detectarlo y comunicárselo a alguien que los pueda proteger, porque por sí solos no pueden poner un límite al agresor”.

Por: Redacción PA.