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PRI perdió todo: hasta la diputación de Atlacomulco y su Palacio Municipal

Estas elecciones fueron un descalabro mayúsculo para el Revolucionario Institucional: no sólo tuvo la menor votación de su historia, sino que no ganó ninguna de las gubernaturas y perdió municipalidades que se pensaban bastiones del priísmo histórico como Atlacomulco (ajá: el PRI perdió Atlacomulco).

En el 2006, cuando Roberto Madrazo fue el candidato del PRI, el otrora Partido Único tuvo sus peores resultados de la historia: 22.03%, 123 diputados y 39 senadores. En ese momento, el partido entró en una grave crisis interna que resultó en el “rebrandeo” del Nuevo PRI, ese mismo que nos dio a figuras como Javier Duarte, César Duarte, Roberto Borge, los Moreira y al presidente saliente, Enrique Peña Nieto.

Hoy el PRI completo ya quisiera que hubieran logrado los números de ese entonces: José Antonio Meade logró apenas 16.4% de la elección (con 93.56% de las actas computadas a las 11:25 del 3 de julio), tendrá, según estimaciones, no más de 60 diputados y entre 14 y 8 senadores.

De 125 mil 935 casillas computadas, el PRI ganó en 6 mil, o sea el 4.8%. No ganó en ningún distrito ni tuvo mayoría en ningún estado en las elecciones presidenciales, de acuerdo a un estimado de El Financiero.

La forma como terminó estas elecciones, reconociendo rápidamente la derrota, tendría que ser el primer paso en una reconfiguración del que fuera EL partido hegemónico de México por más de 80 años en algunas regiones.

De nuevo, que la coalición lidereada por el PRI perdiera Atlacomulco no es más que un botón de muestra del cambio en el mapa político de México. En un estado gobernado por más de 80 años por el partido, que es gobernado en estos momentos por el PRI y que vio nacer en ese mismo municipio al “Grupo Atlacomulco”, votó por Morena casi dos a uno contra el PRI.

El alcalde electo, Roberto Téllez Monroy, planteó una campaña centrada en la desigualdad de municipio. El mismo que les dio a cuatro gobernadores y un presidente de la república no cuenta con los servicios básicos para todos sus habitantes y el 30% de ellos vive en pobreza extrema. (Vía: El Universal)

Algunos priístas le están echando la culpa a Peña Nieto y ya hasta firmaron una carta pública exigiendo una ‘reconformación’ del partido, aunque no deja de tener cierta carga inocente (y nada autocrítica) responsabilizar a una sola persona. Los meses que habrá entre estas elecciones y el cambio de gobierno serán, definitivamente, algo a lo que no estamos acotumbrados, ni en México, ni en Atlacomulco ni en el CEN del PRI.