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Partidos gastan 1,500% más de lo que reportan al INE: Dinero Bajo la Mesa

Fata poco más de un mes para que el primero de julio se realicen las votaciones del proceso electoral 2018, que ha tenido unas campañas algo atípicas, marcadas por el uso de redes sociales y la diversificación de las estrategias de campaña.

Claro, esto supone también diversificación de la asignación de presupuestos y, por tanto, también del gasto de cada campaña. Aunque el tope de gastos ya es bastante grande, la asociación Dinero Bajo la Mesa, encontró que de cada peso que se reporta en campañas… en realidad se gastan 15.

Sí, eso significa que se usa hasta 1 mil 500 veces más de lo que los partidos dicen usar. En este proceso, con reportes preeliminares de fiscalización del INE, se han reportado gastos por 402 millones 732 mil 661 pesos, pero con ingresos declarados de 396 millones 843 mil 36 pavos mexicanos.

Este diferencial no es mucho, y en realidad ni siquiera llega a ser significativo en comparación con lo que Dinero Bajo la Mesa refiere. Sin embargo, lo que esta organización reclama es que el uso de dinero y gastos no reportados proviene de fuentes muy diversas, que el INE muchas veces tarda en localizar en su ejercicio fiscal.

Durante las elecciones para gobernador en el Estado de México, el INE puso a prueba su nueva organización y sus nuevos departamentos. El ejercicio fiscal que hizo tuvo que responder a tiempos cortos, por lo que sus reportes llegaron, en muchos casos, tarde.

Foto: Dinero Bajo la Mesa

En esta elección, todos los candidatos (Delfina Gómez, Juan Zepeda, Alfredo del Mazo y Josefina Vázquez Mota) hicieron uso de aproximadamente 32% del tope de gastos de campaña, pero el INE detectó después gastos no reportados por 19%.

Quien más gastos no reportados tuvo fue el candidato perredista Juan Zepeda, que tuvo un repunte inusitado en su campaña hacia el cierre de la misma. Quien menos tuvo fue Delfina Gómez, pero en todos los casos hubo gastos que no fueron declarados al INE.

No es un delito electoral aceptar donaciones de entes privados, pero existe una regulación para eso que es muy explícita. Sin embargo, los partidos deciden no transparentar esta información.

Así mismo, mientras no se detecte el origen de estos capitales, solo existen multas para los partidos por no hacer reportes, pero nunca por el uso ilegítimo de dinero en campañas electorales.

El origen de este puede ser muy variados. Dinero Bajo la Mesa apunta a que en su mayoría, se trata de dinero que fue desviado de programas sociales y dinero gubernamental.

El caso de César Duarte podría darnos una mirada un poco clara a entender que esto existe y se practica, pero que es difícil de rastrear o, simplemente, no se persigue en la mayoría de los casos.

Aunque el INE ha implementado un nuevo sistema para hacer la fiscalización de recursos para campañas, este depende enteramente de que los partidos rindan cuentas.

Existen otros organismos que pueden hacer esta fiscalización, pero toda investigación no intervendrá nuevamente en el proceso electoral, por lo que ese dinero y el resultado de las elecciones no se revertirá.

Los gastos que se hacen durante campañas son fuertes y van desde los spots presidenciales que se ven televisión y redes sociales, hasta esas pulseritas que se reparten en los mítines o los panfletos. Todo representa un gasto y corresponde a un tope establecido por el árbitro electoral.

Por otro lado, evadir ese tope a través de otras formas, mediante otros ingresos que no se reportan, da una imagen de austeridad y de bajos gastos, aunque puede que la realidad no sea así. Evitar las sanciones y tener el presupuesto real disponible siempre parece una buena opción para los partidos.

Con información de Dinero Bajo la Mesa