Un General declaró que soldados son usados para lavar autos y hacer albañilería

El lunes 7 de marzo del 2016, Barrón Ávila decidió entregarse y afrontar una acusación en la que supuestamente transportó un vehículo robado de un estado a otro.
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El General de Brigada, Marco Antonio Barrón Ávila, externó ante autoridades castrenses que la Procuraduría General de Justicia Militar no mide con la misma vara. De acuerdo con una publicación del diario REFORMA, el General mencionó que lo condenaron sin pruebas por abuso de autoridad y ejercicio abusivo de funciones, ya que supuestamente ordenó a personal militar remodelar su casa de Querétaro, mientras que de otros mandos del Ejército hay evidencia plena de estos excesos y no los molestan con estas acusaciones.

Debido a estos sucesos, en julio del año pasado un Consejo de Guerra sentenció al General a un año y ocho meses de prisión, una multa de 10 mil 685 pesos, y la destitución e inhabilitación para desempeñar cualquier empleo o cargo público durante el plazo establecido.

Y ante el mismo Consejo de Guerra que lo condenó, Barrón Ávila declaró haber presentado alrededor de 66 fotografías en las que aparecen soldados lavando carros, llevando a cabo mudanzas o haciendo trabajos de construcción, albañilería y pintura en casas de otros Generales.

Aunque eso si, el General no identificó a los propietarios de los inmuebles y vehículos que aparecen en estas imágenes, ya que –según él– su propósito era exponer que varios mandos utilizan a soldados en servicio, para realizar tareas en su beneficio personal, y no los castigan. En el juicio no aparece una sola fotografía que acredite que utilizó a la tropa para que remodelara su casa de Querétaro y las pruebas con las que fue sentenciado son esencialmente dichos de militares que admitieron haber sido inducidos o intimidados para incriminarlo.

 

A su vez, el subteniente de Zapadores, Julio César González Hernández, declaró que fue acosado para declarar ante la Procuraduría Militar que Barrón le había pedido a la tropa llevarse un camión de volteo.

“Me han ido a ver varias veces los judiciales y en una de las visitas que me hicieron uno de ellos sí se portó altanero, el cual me dijo que yo no me hiciera pendejo, que yo tenía que hablar y en otra de las visitas me pidieron los datos de mi familia, de mi esposa, me sacaron fotos y también me preguntaron sobre mi señora madre, eso ya me preocupó.

“En otra de las visitas, desconozco sus nombres, sus grados, me dijeron que no me preocupara, que el problema no era conmigo, pero a quien querían chingar o fregar era a mi General y a mí me preocupó eso por cuestión de mi familia”, declaró el subteniente.

El sargento primero de Informática Leobardo Domínguez Fosado, también declaró que fue abiertamente intimidado para entregar dos oficios que probaban que en julio de 2013 él había ido de vacaciones a Querétaro, donde se supone iría a coordinar los trabajos de remodelación del inmueble propiedad de Barrón.

Asimismo, después de que Barrón Ávila exhibiera la utilización del personal de tropa, por parte de los mandos, la Procuraduría Militar desempolvó un expediente de hace dos años por delito grave y solicitó la orden de aprehensión en su contra.

Por lo que el lunes 7 de marzo del 2016, Barrón Ávila decidió entregarse y afrontar esta acusación en la que supuestamente transportó un vehículo robado de un estado a otro y que, según él, se trata en realidad de su camioneta Cheyenne que a la fecha sigue sin tener reporte de robo ante el Repuve.