Pandilleros lo rociaron con ácido sulfúrico…y murió

Murió Rigoberto Adame Mejía, el hombre con discapacidad mental que fue rociado con ácido sulfúrico por unos pandilleros en Saltillo, Coahuila. Según la descripción de los hechos, un grupo de pandilleros, menores de edad, persiguieron a Guillermo, quien siempre caminaba frente a su casa, y le arrojaron una gran cantidad de ácido que le provocó quemaduras de tercer grado en el 30% de su cuerpo. 

Su espalda, su cuello, su rostro y su piel resultaron lesionados por las quemaduras, a tal grado que hasta sus intestinos fueron afectados por la sustancia y, a pesar de que se le realizaron varios injertos de piel, Rigoberto no pudo sobrevivir a las heridas. Luego de más de un mes de agonía, este martes falleció en un hospital de Saltillo. (Vía Sin embargo)

La Procuraduría de Justicia del Estado de Coahuila (PGJE) informó a sus familiares que se tiene localizado a uno de los principales agresores. Sin embargo, esto no es una muestra de que el caso de Rigoberto haya sido atendido justamente y en su debido momento.

Los hermanos de la víctima señalaron a los medios locales y difundieron sus redes sociales que cuando intentaron poner la denuncia, el Comandante del Ministerio Público, a quien identificaron como José Juan, les dijo que ésta no procedía porque se trataba de una persona que no estaba bien mentalmente. Griselda Adame, una de sus hermanas, señaló:

“Mi hermano solo nos habla con señas, a pesar de todo, mi hermano es muy inteligente y pensamos que él sabe quién le hizo esto, pero no hemos podido hablar con él, necesitamos justicia porque una persona con tanta maldad no puede andar como si nada por el mundo” (Vía La voz)

El rechazo de las autoridades a recibir la denuncia de la víctima y la presión de los familiares en los medios de comunicación, hicieron que la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) abriera una investigación por denegación de justicia contra la PGJE. La Comisión visitó a la familia, la apoyo en la denuncia y en el proceso hasta ahora.

La CNDH señaló que el caso de Rigoberto se suma a otras quejas presentadas contra la dependencia, por haberse negado a recibir varias denuncias alegando diversos motivos e insuficiencias. Lo que puede asegurarse es que este lamentable hecho convirtió a Rigoberto en víctima de sus atacantes y en víctima de la discriminación de las autoridades.