Niños héroes: una crónica sobre la marcha del 13 de septiembre

México es el país de los espejismos y las tragedias circulares. No hay acontecimiento traumático o glorioso en este país que no nos recuerde a uno anterior. Este mes, los estudiantes del CCH Azcapotzalco han iniciado un movimiento que guardas algunos paralelismos imprescindibles con el que protagonizaron los jóvenes en 1968.

Esto no quiere decir bajo ninguna circunstancia que sus destinos o las repercusiones de su movimiento sean idénticos, pero este movimiento estudiantil depende de ademanes y gestos que nos parecen conocidos y nos recuerdan a otras causas, otros momentos de nuestra historia.

#MarchaDelSilencio Estudiantes UNAM 68 2018 CCH Azcapotzalco Marcha
Imagen: Daniel Ojeda

Este 13 de septiembre, el movimiento nacido en el CCH Azcapotzalco aprovechó para conmemorar parcialmente la Marcha del Silencio, uno de los puntos críticos del movimiento del 68.

En aquella ocasión miles de jóvenes marcharon sin emitir consigna alguna, en una quietud ceremoniosa, ante las acusaciones de ser meros provocadores sin dirección.

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Imagen: Freddy Campos

La marcha de 2018 empezó desde el Museo de Antropología, en Chapultepec, muy cerca del castillo donde México perdió ante los estadounidenses un 13 de septiembre del siglo XIX.

De aquella batalla, elegimos como nación recordar a unos héroes tan fúnebres como fantasiosos, jóvenes que dieron su vida por un país casi tan joven como ellos. Esos Niños Héroes inauguraron la imagen del joven mexicano que se entrega a una causa que lo rebasa de forma trágica. Desde entonces, en México, la juventud se vincula irremediablemente con el sacrificio.

Contra porros y aulas vacías: así fue la marcha en la UNAM

La gesta ficticia de Juan Escutia, en el torreón del Castillo de Chapultepec, revivió de forma sangrienta el 2 de octubre del 68 en la Plaza de las Tres Culturas; y ambas tragedias sobreviven en una mezcla casi indisoluble de hechos, leyendas, verdades a medias. A 50 años de la matanza, otra vez los jóvenes abren un movimiento que nació casi accidentalmente.

Así como el 68 se inauguró con el bazucazo en la centenaria puerta de la Preparatoria 1, ubicada en San Ildefonso, el 2018 nació de peticiones precisas: la falta de profesores, las cuotas tan sospechosas como ilegales y los murales que quitó la dirección del CCH Azcapotzalco, pero se solidificó con las agresiones de lo porros; es ahí donde el movimiento pasó de la exigencia particular a la lucha general contra la inseguridad en la UNAM: la lucha contra los porros convive con la lucha contra los feminicidios.

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Imagen: Daniel Ojeda

Aunque el paso de las semanas parecía haber debilitado al movimiento estudiantil, sobre todo después de la amplia marcha ocurrida al interior de CU, este 13 de septiembre lo jóvenes marcharon con vigor y exigencias renovadas. Aunque el movimiento está en vilo, siempre a punto de disolverse por la mera inercia de los días, los contingentes que seguí hasta el Zócalo parecían siempre estar a la expectativa de algo más grande que ellos mismos, como si la realidad o el cambio anhelado estuvieran siempre a punto de ocurrir.

Como he mencionado antes, las marchas y los movimientos suelen recoger agravios paralelos; como una bola de nieve de la indignación, a las exigencias iniciales siempre se unen las penas que ocurren a otros. A la hora de aliar luchas, hasta el paisaje colabora: en México no hay una piedra que no esté vinculada a una tragedia o una lucha; y siempre es probable que esta piedra incluya el hierro de sangre derramada. 

#MarchaDelSilencio Estudiantes UNAM 68 2018 CCH Azcapotzalco Marcha
Imagen: Daniel Ojeda

Más de 20 mil jóvenes recorrieron Reforma en silencio, no siempre total, de la Estela de Luz hasta el Antimonumento a los 43. Detrás de los alumnos del CCH Azcapotzalco, dirigidos por un autobús con megáfonos, iban los familiares de los 43 de Ayotzinapa. El silencio solo se rompió para dar paso a la cuenta conmemorativa por los normalistas que se han convertido en un misterio doloroso para la nación.

Retomadas las goyas y las consignas, el Zócalo los recibió ya vestido para El Grito por la Independencia. En un modesto templete frente a Palacio Nacional, los estudiantes recordaron de viva voz a sus antecesores del 68, acompañados por algunos sobrevivientes. Desde ahí pronunciaron las consignas que para los detractores son “las payasadas de siempre” y para los adeptos son las promesas que tristemente nunca se cumplen. 

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Imagen: Freddy Campos

Este movimiento podría sucumbir mañana a la presión de la costumbre y estas consignas podrían ser heredadas a los próximos jóvenes. Ciertamente, los pliegos petitorios suelen guardar un parecido desmedido, como si en México la única constante fuera el agravio que obliga a llamar a paro y marchar.

No creo que un pliego petitorio refleje la totalidad o la versión más auténtica de un movimiento estudiantil. Muy por el contrario, el momento de mayor autenticidad lo percibí cuando en el tramo de Reforma donde solo escucharon los pasos de 20 mil personas calladas, aun cuando se trataba de una remembranza. Estos jóvenes marcharon como un espejismo, pero su obligación es romperlo.

#MarchaDelSilencio Estudiantes UNAM 68 2018 CCH Azcapotzalco Marcha
Imagen: Freddy Campos

Es honorable que tengan en mente a los jóvenes de hace 50 años, pero es su deber romper con las tragedias circulares que distinguen a la nación. Una nación (y ese es un espejismo que no necesariamente se debe desvanecer) donde los jóvenes siempre están por ser héroes.

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Imagen: Freddy Campos

Por: Redacción PA.