México, el país con más corrupción de los miembros de la OCDE

OCDE

A muchos analistas, ciudadanos y miembros del gobierno les cuesta trabajo aceptar que el problema de la corrupción sea en México un problema sistémico, es decir un problema que no solo envuelve y compete a la clase política, sino que prácticamente se encuentra presente en todas las esferas de la sociedad. Dicho de otra forma, la corrupción en nuestro país se reproduce de manera estructural, esto quiere decir que esta se ha afianzado fuertemente en la cotidianidad de las personas a lo largo del espacio y el tiempo, tanto, que esta opera de forma latente, y, de ahí que resulte tan complicado eliminarla en un país como el nuestro en donde los niveles de corrupción ya llegaron a niveles anómicos, esto significa, que la corrupción, como elemento que impide una operatividad óptima de las estructuras llega a tal punto que el sistema mismo corre el peligro de colapsar ya que es incapaz de cumplir con sus funciones primordiales.

El caso de la sociedad mexicana es ese, la corrupción es un problema que prácticamente ha vuelto inoperante varias estructuras sociales, la primera es el estado, pensemos en los problemas de seguridad, de justicia y de aplicación de la ley, estos son disfuncionales en gran parte por la presencia de actos de corrupción. Asimismo la economía se ve afectada por este problema cuando vemos operaciones en donde intervienen aspectos que van más allá de la competencia, en donde empresas y políticos sacan provecho de su posición para obtener algún beneficio particular. Lo mismo pasa con cuestiones cotidianas, constantemente los ciudadanos violan la ley de distintas formas que van desde formas en que operan en la vía pública, hasta realizaciones de trámites en donde se presuponen actos de corrupción; evidentemente no todos los actos son iguales y tienen los mismos efectos, pero sí producen y reproducen esa operatividad estructural.

Todo esto viene a colación debido a que México resultó ser el país más corrupto de todos los miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). Según el informe presentado por el organismo internacional integrado por 35 países, México tiene problemas para impulsar su desarrollo económico por variables muy específicas, la principal de ellas es la corrupción y de esta se deriva la inseguridad, la informalidad y la debilidad institucional.

Desde 2015, México aparece como el país más corrupto según su índice de corrupción, en donde de una escala del 0 al 100, en donde cero representa más corrupción y cien menos corrupción, México obtuvo un puntaje de 35, resultando ser el país con el sector público más corrupto. Nuestro país fue un amplio ganador, ya que Turquía, que es el país que sigue de México obtuvo un puntaje de  42, Italia de 44 y Grecia de 46; por otra parte, los países menos corruptos resultaron ser Dinamarca con 91 puntos, Finlandia con 90 y Suecia con 89.

En temas de seguridad, México también resultó ser también el país peor evaluado, en donde de un puntaje de 0 a 100, en donde cero es una percepción de inseguridad y 100 una de seguridad, México obtuvo 39.9 puntos, de nuevo mucho más abajo que su principal seguidor que fue Chile, quien obtuvo un puntaje de 50 y Hungría con 53 puntos. Por el contrario, los países con mayor percepción de seguridad son Noruega con 89%, Suiza con 87% y Finlandia con 85%.

No obstante, la OCDE también señaló que a pesar de estos problemas, México representa la onceava economía más grande del mundo debido al volumen de su Producto Interno Bruto y, que a pesar de estar atravesando un momento difícil, el país ha tomado un rumbo, ya que ha dejado atrás una economía dependiente del petróleo y se ha transformado en uno de los centros de comercio más importantes del mundo. Según el informe, todo esto se ha dado por las reformas estructurales como la energética, la financiera y la de telecomunicaciones, acompañadas de una apertura comercial que ha acrecentado el volumen de inversiones nacionales y extranjeras y ha facilitado el flujo de capitales por todo el país.

Sin embargo, el organismo internacional identificó una serie de obstáculos que están limitando un mayor desarrollo de nuestro país, entre los principales encontramos los altos niveles de pobreza, la extensa informalidad en el comercio, los pocos logros educativos y la poca inclusión de las mujeres en la economía, así como el problema latente de corrupción e inseguridad que cada vez son más generalizados en el país. Por otro lado, la OCDE aplaudió la creación del Sistema Nacional Anticorrupción, pero dijo que esa reforma corre peligro, ya que los congresos locales podrían aprobar una legislación a modo, lo que traería consigo la continuidad de la corrupción, pero sobre todo de la impunidad ante esos actos. (Vía: El Universal)