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¿México incluyente? La realidad de la discapacidad en el país

Un suceso

El pasado domingo 16, la directora de Innovación Editorial en Milenio, Barbara Anderson y su marido, denunciaron a través de sus cuentas de Twitter, varias quejas contra el centro de entretenimiento familiar, ¡Recórcholis! Toreo, debido a que le negaron a su hijo ingresar al área de juegos, quien padece parálisis cerebral, así como el hecho de que el lugar no contara con la funcionalidad del elevador para personas con discapacidad.

Además de esto, la familia declaró que al querer anteponer una queja, la remitieron a hacerlo en una tableta, pues no cuentan con un libro, pero que no fue posible porque el dispositivo no funciona, por lo que intentó hacerlo a través del número telefónico en el que , supuestamente, podía canalizar su queja. Sin embargo, la línea es inexistente.

A estas denuncias siguió una lluvia de tuits por parte de los usuarios de la red social, en los que atacaban a la periodista y pronunciaban ofensas tanto en su contra como en la de su hijo. Además de éstos, la familia recibió otros mensajes de apoyo y de indignación ante las reacciones discriminatorias de los usuarios.

La respuesta de ¡Recórcholis! llegó 24 horas más tarde con una disculpa, sin dirigirse personalmente a la familia, y con la promesa de que llevarán a cabo las acciones necesarias para convertir sus instalaciones en un lugar más inclusivo para niños con capacidades diferentes.

El tema de la discapacidad en México y el mundo

En los años 70, surgieron a nivel internacional, especialmente en los Estados Unidos, diversos movimientos sociales de personas con discapacidad, que continuaban la lucha que años anteriores habían protagonizado los movimientos por los derechos civiles, cuyo objetivo era luchar por mejorar su calidad de vida y hacer frente a las condiciones de desventaja y discriminación que encuentran dentro de la sociedad. Estas acciones derivaron en que, para los años de 1980, se realizaran numerosos esfuerzos para mejorar la situación de estas personas. (Vía: ONU)

En México, fue hasta la década de los años 90, que el Estado reconoció la lucha social y los derechos de las personas con discapacidad y, en 1994, el Plan Nacional de Desarrollo (1994-2000) incorporó, por primera vez, el objetivo de promover una Política de Estado para esta población. Así, en 1995 se elaboró el “Programa Nacional para el Bienestar e Incorporación al Desarrollo de las Personas con Discapacidad (CONVIVE)”. (Vía: Segob)

Once años más tarde, en 2006, México firmó un tratado internacional derivado de la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, y a partir del que, se reorientaron las estrategias del programa nacional anterior y se elaboró el “Programa Nacional para el Desarrollo de las Personas con Discapacidad 2009-2012” para pasar del modelo asistencialista, el cual prevalecía, hacia un modelo social centrado en el ejercicio pleno de los derechos de las personas con discapacidad. (Vía: Segob)

La Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad fue el espacio en el que, de manera internacional, se habló sobre el marco legal, tanto de los derechos como de la participación, de las personas con discapacidad en todas las áreas sociales, y que buscaba promover, proteger y garantizar el disfrute pleno y en igualdad, de los derechos humanos. (ONU)

Esta convención, se basó principalmente en el modelo social de discapacidad el cual presenta un nueva visión de la manera de tratar el tema de la discapacidad, pues considera que las causas que originan la discapacidad son, en gran medida, sociales. Es decir, que no es la persona la que tiene las limitaciones como tal, sino que las limitaciones o barreras surgen a partir de la interacción de la persona, que efectivamente presenta alguna deficiencia, con su entorno.

“Una incapacidad para caminar es una deficiencia, mientras que una incapacidad para entrar a un edificio debido a que la entrada consiste en una serie de escalones es una discapacidad”. JENNY MORRIS

Por lo tanto, desde esta perspectiva, es la sociedad la responsable de asegurar el bienestar y desarrollo de esta población vulnerable, y no el individuo que presenta una deficiencia, pues las barreras, desde actitudinales hasta físicas, se encuentran en el contexto en el que se desarrolla.

A partir de este cambio, nuevos conceptos tuvieron cabida en el lenguaje internacional. Desde hace muchos años, por ejemplo, en el ámbito educativo se dejó de hablar de la integración y se comenzó a utilizar el término “inclusión”, que se amplió para hablar de la discapacidad y que implica evitar y, más aun, eliminar las prácticas excluyentes con cualquier tipo de población, es decir, que aplica no necesariamente sólo a la discapacidad, sino también a la religión, la condición socioeconómica, entre muchas otras.

Esta idea, por lo tanto, atiende a las poblaciones que se encuentran en vulnerabilidad y que requieren apoyos o modificaciones específicos, razón por la cual surge y se relaciona con el concepto de “diseño universal”, que implica diseñar productos o entornos que sean utilizados por todas las personas sin necesidad de adaptaciones o un diseño especializado, y afirma que los ajustes del entorno, de manera generalizada y no sólo para personas con discapacidad, son necesarios.

En México, por ejemplo, un ajuste necesario en el transporte es la altura de los microbuses debido a que, en muchos de ellos, algunas personas no pueden tener acceso. Sin embargo, en otros espacios de este mismo ámbito sí se ha aplicado el diseño universal. Un ejemplo de ello es el Metrobús, pues se trata de un transporte que, en cuestión de diseño, atiende a la diversidad, es decir, que cualquier persona que esté en una situación física vulnerable puede acceder a él. (Vía: Dirección General de Planeación, Evaluación y Sistemas CDMX)

Políticas como estas se comenzaron a implementar y cambiar a partir de la firma del acuerdo internacional por parte de los países, incluido México, que participan en las convenciones antes mencionadas, pues el objetivo era que los Estados que decidieron firmar, estuvieran comprometidos a generar los cambios necesarios para asegurar tanto la calidad como la independencia de vida de las personas con discapacidad. Esto implicaba la transformación de diversas áreas, desde infraestructura, hasta sistemas educativos y laborales.

Niños y niñas con discapacidad
1. Los Estados Partes tomarán todas las medidas necesarias para asegurar que todos los niños y las niñas con discapacidad gocen plenamente de todos los derechos humanos y libertades fundamentales en igualdad de condiciones con los demás niños y niñas. (Vía: Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad)

Aunque indiscutiblemente lo ocurrido el pasado domingo 16, es un incidente lamentable, el hecho de que aconteciera a una figura pública, al menos contribuye a visibilizar las situaciones que suceden en la vida cotidiana de quienes aún tienen que enfrentar las muchas barreras y limitaciones, físicas pero también de convivencia, que su entorno no ha podido erradicar.