Ya es legal la marihuana medicinal, pero aún no puedes comprarla en la farmacia

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El pasado 20 de junio, fue publicada en el Diario Oficial de la Federación el decreto que legaliza el uso medicinal de la marihuana. En ese sentido, el poder ejecutivo tiene 180 días para presentar la reglamentación para poder echar a andar la producción, cosecha y comercialización de la hierba para fines terapéuticos.

Con la entrada en vigor de este decreto, México pasa a formar parte de un grupo compuesto por 29 estados de Estados Unidos, más Washington DC, así como como Uruguay, quienes ya han permitido la producción y distribución de este enervante con fines terapéuticos y en algunos casos también con fines recreativos.

En el caso mexicano se reglamentó el uso solo con fines terapéuticos, lo que significa que se podrán generar distintos medicamentos con extractos y esencias de marihuana. Por tanto se permitirá su producción, procesamiento y distribución en un esquema que todavía no queda claro debido a que no hay leyes secundarias que definan cómo serán las reglas del juego.

La Cofepris no ha querido adelantar generalidades sobre cómo se organizará la producción y venta del producto, solo señalaron que las leyes serán muy específicas debido a que la producción seguirá siendo ilegal para la mayoría, por tanto podemos suponer que la producción será concesionada y sumamente controlada. 

Con respecto a la venta, el presidente de la Asociación Civil Por Grace, Raúl Elizalde señaló que lo más seguro es que en el mercado se venderán los medicamentos con la sustancia activa de la marihuana que es el THC. De tal forma se ofrecerán medicinas con concentraciones distintas del ingrediente activo, por lo que en algunos casos será necesario presentar una receta médica, mientras que cuando la concentración sea menor al 1%  la venta será libre.

En ese sentido, no se estaría legalizando la marihuana como tal, simplemente se estarían reconociendo las propiedades terapéuticas del THC; de tal forma lo que veremos es que seguramente tendremos una regulación muy estricta en términos del cultivo de la planta. Aunque el avance es muy pequeño, se está dando un paso importante para la despenalización del uso del enervante, prohibido más por cuestiones morales que por evidencias científicas que muestren que es una sustancia altamente peligrosa. (Vía: HuffPost)