Las autoridades toleran la venta de alimentos “chatarra” afuera de las escuelas

Reportes de la SSA indicaron que actualmente 3 de cada 10 alumnos de educación básica presenten algún grado de sobrepeso u obesidad.

De acuerdo con el diario Reforma, los jefes de las delegaciones y autoridades del Gobierno de la Ciudad de México toleran a vendedores de alimentos denominados como “chatarra” frente a escuelas públicas y privadas.

Desde agosto de 2011, la Secretaría de Educación Pública (SEP) había solicitado al Gobierno de la Ciudad y a las Delegaciones prohibir el ambulantaje afuera de escuelas esto con el fin de evitar que estudiantes de primaria y secundaria tengan a la mano estas comidas poco nutritivas.

Sin embargo, refrescos, chicharrones, paletas, chamoy, dulces, pastelillos y demás golosinas se venden sin restricción en enfrente de las autoridades escolares y de vía pública, según constató el diario REFORMA en recorridos por diversas primarias y secundarias.

Y es que un niño en edad escolar debe ingerir máximo mil 500 calorías al día. Pero al comer una bolsa de chicharrones y una bebida saborizada, significa consumir 200 calorías extras, y para que estas grasas y azúcares no se queden en su cuerpo debe realizar 60 minutos de actividad física, explicó Mónica Hurtado, asesora nutricional.

“Desafortunadamente los niños no realizan ningún tipo de actividad física, están comiendo mal, no desayunan, están tomando muchas bebidas azucaradas. “El panorama no es nada alentador (…) hay una falta de interés por parte de las Delegaciones y del Gobierno (…) y de nosotros como padres de exigir que alrededor de las escuelas se vendan alimentos saludables”, consideró la asesora.

Asimismo, reportes de la Secretaría de Salud (SSA) indicaron que actualmente 3 de cada 10 alumnos de educación básica presenten algún grado de sobrepeso u obesidad.

Y de no tratarse de manera oportuna este problema, los niños que hoy son obesos lo serán en la edad adulta y perderán hasta 10 años en su esperanza de vida.

Pero los padres de familia entrevistados fuera de los planteles escolares desestiman el problema.

“Diario le compro algo al salir, es como un premio”, reconoció Isabel Arellano, “me pide chicharrones y le compro una bolsita chiquita porque cuando llegamos a casa ya come bien; no creo que sea tan malo, no es a cada rato”.

En 2014, la SEP  había establecido lineamientos para la venta de alimentos chatarra dentro de las escuelas, prohibiendo, por ejemplo, la venta total de refrescos. Sin embargo, el esfuerzo por evitar el consumo de esos productos se ve opacado con la venta callejera a muy pocos metros de la puerta del plantel.

“Ese esfuerzo es paradójico (…) si yo estoy cuidando que los niños no tengan esa serie de contactos con alimentos nocivos, lo debo cuidar también cuando salen, no nada más cuando están adentro. Ahí es donde el Estado pasa el papel a nadie”, cuestionó Miguel Ángel Pezzotti, especialista en pediatría Médica por la UNAM.

A su vez, Alejandra Barrales, secretaria local de Educación, prometió que con trabajo conjunto entre Delegaciones, la SEP y el Ciudad de México se retirará a los ambulantes frente a las escuelas e indicó que sostendrá reuniones con Delegados y con el Administrador Federal de Servicios Educativos de la SEP para trazar líneas de acción.

“Vamos a tener una reunión con Luis Ignacio (Sánchez) en la que desahogaremos varios temas, entre ellos este que tiene que ver con la periferia o con las salidas de las escuelas primarias y secundarias de la Ciudad.