Juchitán a un año del 7S: la reconstrucción que nunca terminó

Hace un año, en la madrugada, la zona del Istmo de Tehuantepec y todo el centro y sur de México se despertaron por un sismo de magnitud 8.2. El movimiento, que superó cualquier registro sismológico, afectó gravemente la principal ciudad istmeña, Juchitán; han pasado 12 meses y apenas se ha logrado reconstruir un tercio de todo lo dañado.

Casas, escuelas, hospitales, incluso el palacio municipal de Juchitán se derrumbaron total o parcialmente. Entre 36 y 105 personas murieron y más del 70% de las edificaciones de la ciudad sufrieron daños, desde grietas menores hasta el colapso de paredes y techos.

No sabíamos, entonces, que vendrían dos sismos que empeorarían la emergencia: que dos sismos, el 19 y el 23, centrarían la atención en otra zona con otra emergencia y que los esfuerzos de reconstrucción se tendrían que diversificar, estirar… distraer.

A un año de la tragedia, muy lentamente están regresando a la normalidad algunas cosas: el hospital regional ya lleva 90%  de su reconstrucción y reforzamiento y algunas escuelas (no todas) ya pudieron dejar de dar clases en iglesias, bares y parques.

Sin embargo, muchas otras ‘pequeñas’ emergencias siguen sin resolverse del todo. Según la alcaldesa juchiteca, Gloria Sánchez López, apenas el 30% de las casas han sido reconstruidas y hay encharcamientos de aguas negras por toda la ciudad, pues el sismo colapsó el drenaje y no se ha logrado reparar del todo. (Vía: Reforma)

Gloria Sánchez: la alcadesa zapoteca que gestiona las ruinas de Juchitán

Es por eso que están pidiendo un plan integral de reconstrucción. A un año de la emergencia, ésta sigue siendo cotidiana para más de 5 mil habitantes que continúan damnificados y que no fueron censados. El gobierno estatal aprobó un presupuesto de 280 millones de pesos que, para Sánchez López, es “una cantidad ínfima si se consideran los daños en la Mixteca, en la Costa y en el Istmo” (Vía: El Imparcial de Oaxaca)

Uno de esos damnificados que siguen sin poder reconstruir su patrimonio y su vivienda es Ángel Sánchez Santiago, el herrero de 58 años que, sin dudarlo un segundo, llevó una bandera mexicana y la plantó sobre las ruinas del palacio municipal de Juchitán. (Vía: Reforma)

Ha pasado un año, pero para muchas personas, el 7 de septiembre ha durado todo un año

Por: Redacción PA.