Inicia la guerra comercial de Trump contra México

Ford

Para muchos analistas, todas las propuestas hechas por Trump durante su campaña en relación al comercio con México no eran más que una estrategia electoral, con cierto optimismo pensaban que todas las amenazas contra las empresas norteamericanas que planificaban mudar su producción a México eran meras estrategias de campaña. Pero no es así, todo lo declarado por el ahora presidente electo de los Estados Unidos sí reflejaba su punto de vista personal sobre el libre comercio y la globalización, para decirlo de otra forma, Donald Trump es un populista genuino que al parecer no entiende en lo más mínimo las formas en que opera el sistema económico.

De manera simplista piensa que los problemas económicos que enfrenta su país se resuelven mágicamente, con manotazos, pataletas y amenazas contra empresas y socios comerciales y no a través del fortalecimiento de lazos comerciales que maximicen de manera conjunta la productividad y el crecimiento económico. Todo esto viene a colación a raíz de la decisión tomada por Ford el día de hoy cuando señaló que retirará los 1,6 mil millones de dólares que iba a invertir en México para crear una nueva planta en San Luis Potosí, esto justo después de que Donald Trump amenazara a General Motors de cobrarle impuestos fronterizos a General Motors si sigue mandando su producción a México.

De tal forma, Ford anunció que invertirá 700 millones de dólares para ampliar la planta que actualmente tienen en Flat Rock, Michigan generando aproximadamente 700 nuevos empleos en la región, sin embargo señalaron que trasladarán la producción del modelo Ford Focus a México, específicamente a la planta de Hermosillo, Sonora. Ante esta decisión, la acciones de la automotriz norteamericana en el mercado bursátil aumentaron en un 2.5% resultando en 12,44 dólares por acción; contrariamente, el peso mexicano se vio afectado en los mercados cambiarios por esta determinación, depreciándose un 0,83%, lo que resultó en que el dólar se cotizara a 20, 90 pesos. 

Ahora, respecto a General Motors, empresa que está trasladando un gran volumen de su producción de autos compactos a México, Trump la acusó de enviar autos hechos en México sin impuestos a concesionarias estadounidenses, y amenazó cobrar altos aranceles si no regresan la producción del compacto Chevy Cruze a territorio norteamericano. Ante esto la automotriz señaló, a través del portavoz de la empresa, Tony Cervone, que la compañía ha vendido aproximadamente 4 mil 900 autos de ese modelo en Estados Unidos, de los cuales su totalidad han sido fabricados en su planta de Lordstown, Ohio.

Pero las automotrices no han sido las únicas empresas atacadas por el presidente electo, también lo han sido empresas aeronáuticas como Boeing y Lockheed Martin, las cuales fueron atacadas por el alto costo de sus proyectos, la primera por el nuevo Air Force One, mandado a construir por el presidente Obama y, la segunda por el desarrollo del jet caza F-35. Por su parte, la empresa de aires acondicionados Carrier fue convencida por el gobierno entrante de no cerrar su planta en Indianapolis para trasladarla a México, a cambio de recibir beneficios fiscales y subsidios gubernamentales; este caso es muestra de las ideas económicas que podría implementar Donald Trump, aumentar gasto público y deuda con tal de cumplir promesas de campaña que de entrada no tenían ni pies ni cabeza, pero que si se llegasen a implementar podrían tener consecuencias desastrosas para la economía estadounidense. (Vía: The New York Times)