Ahora el huevo: sube entre 3 y 4 pesos el kilo

Para seguir con buenas noticias en la cuesta de enero (que por cierto aún no toma fuerza), además de la tortilla, también el huevo aumentó de precio. Pasó de costar un promedio de 29 pesos a la hermosa cantidad de 33 pesos por kilo. Este aumento según Cuahutémoc Rivera, de la Alianza Nacional de Pequeños Comeciantes (Anpec) se debe a que los productores y distribuidores han reajustado sus precios de venta en relación a los precios de la gasolina.

Según el Sistema Nacional de Información e Integración de Mercados, al incio de 2017, el huevo costaba entre 20 y 27 pesos. Un margen muy amplio, pero el precio menor actual, comparado con el de ese momento, es mayor por casi 10 pesos. El impacto que ha tenido el aumento en servicios como luz, agua y, sobre todo, la gasolina, ha hecho que los productores tengan que subir los precios de sus mercancías, afectando a los comerciantes que son el último peldaño de la escalera mercantil. (vía: Regeneración)

Este aumento, junto al de la tortilla, son significativos, pues son la base más sólida de la alimentación mexicana. El Instituto Nacional Avícola estima que el mexicano consume un promedio de 23.3 kilos de huevo anualmente (el equivalente a unos 389 huevos), siendo el país que más lo consume a nivel mundial.

Así mismo, Cuahutémoc Rivera, asegura que el aumento de estos dos productos representa siempre el inicio de más incrementos en los precios, pues con base en estos dos es que los productores ajustan los demás precios, sobre todo de la canasta básica.

Los proveedores de pan, refrescos, lácteos o embutidos, los principales productos que vendemos, no nos han llegado con aumentos, pero es de esperarse que se concreten en las próximas semanas, porque siempre es así. Llegan con listas de precios y alegan que es por el incremento en sus costos, sobre todo porque las gasolinas y el diésel siguieron subiendo y al impactar el transporte todo sube. Es de dudarse que la inflación se revierta en el primer mes de 2018, como pretenden las autoridades. (vía: La Jornada)

En lo que estos aumentos llegan, puedes tener el cruel consuelo de que los dos principales alimentos mexicanos se han encarecido y eso significa que comerás menos y que tu cinturón respirará un poco más (o tu cartera un poco menos).