Hola Ciudad de México, adiós Distrito Federal

El Distrito Federal (DF) llego a su fin y ahora se llamará Ciudad de México, la cual tendrá su propia Constitución y las delegaciones se convertirán en alcaldías. Estos son los principales puntos que ha aprobado este martes el Senado con 74 votos a favor, 20 en contra y una abstención, dando fin a un proceso de 15 años de nulos intentos de reformar el estatus de la capital mexicana.

Por tal motivo, el Instituto Nacional Electoral (INE), ahora tendrá 15 días para convocar elecciones que conformen una Asamblea Constituyente. Se estima que se lleven a cabo el primer domingo de junio de 2016. Dicho órgano estará constituido por 100 legisladores, 60 refrendados en las urnas y el resto designados y, como ya se había mencionado, no recibirán salario alguno. Su finalidad será redactar la nueva constitución antes del 31 de diciembre de 2017 para que entre en vigor el primer día del siguiente año, donde también está previsto que la Asamblea comience a laborar a partir de septiembre de 2016.

A su vez, el jefe de Gobierno del Distrito Federal (GDF), Miguel Ángel Mancera Espinosa, celebró el avance después de 15 años de estar la reforma estancada en el Congreso de la Unión, hay que recordar que durante años el DF estuvo bajo el mando del presidente de la República y no fue si no hasta el año de 1997 cuando consiguió elegir a su propio jefe de Gobierno.

Dentro de los aspectos a reconsiderar, esta el hecho de que la flamante Ciudad de México no alcanza la autonomía del resto de estados y no podrá, por ejemplo, decidir su tope de endeudamiento. Tampoco tendrá competencia en materia de educación y servicios de salud. Se mantiene la figura del jefe de Gobierno de la ciudad, quien tendrá la facultad de nombrar  al procurador de Justicia y el jefe de la Policía capitalina, las cuales las hacía el presidente de la República. Las 16 delegaciones serán sustituidas por alcaldías, pero sin autonomía financiera y cada una será gobernada por un cabildo de unos 10 a 15 concejales.

“Ahora vamos a tener una Constitución que no tenemos y ahí se podrán plasmar todos los derechos ciudadanos que ya hemos logrado”, señaló Mancera Espinosa, al referirse a los derechos en materia social como el matrimonio homosexual, la despenalización del aborto o la simplificación de los trámites para el cambio de género.

Sin embargo, la reforma fue aprobada con duras críticas al sistema de financiación ya que algunos senadores denunciaron que la reforma mantiene los privilegios presupuestales millonarios de los que ha gozado el DF durante años.

“El DF recibe 65.000 millones de pesos para 8,5 millones de habitantes; el Estado de México, 76.000 millones de pesos para 16 millones de habitantes”, aseveró Ana Lilia Herrera Anzaldo, senadora del del Partido Revolucionario Institucional (PRI).

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Por su parte, los senadores del Partido de la Revolución Democrática (PRD) y del Partido del Trabajo (PT), criticaron la fórmula para integrar la nueva Asamblea Constituyente, ya que, según ellos, se entregará una importante cantidad de espacios al PRI. De los 40 diputados designados, seis serán nombrados por el presidente y seis por el jefe del GDF. Uno de los senadores de la bancada del PRD, Armando Ríos Piter, reconoció que la integración de la Asamblea fue una de las condiciones que puso el PRI para aprobar la reforma.

La senadora del Partido de Acción Nacional (PAN), Mariana Gómez del Campo, consideró que no garantiza la autonomía de las delegaciones: “Es una reforma insuficiente, no vamos a quitar el dedo del renglón hasta que la descentralización presupuestal y financiera sea una realidad. El gasto público debe dejar de ser una herramienta electoral disfrazada de política social”.

En el año de 1823, con la proclamación de la Primera República Federal, terminaba de manera oficial el Primer Imperio Mexicano (1821-1823), y el 18 de noviembre de 1824, tras la Independencia de México, el Congreso decidió crear un Distrito Federal, una entidad distinta a los demás estados, para albergar los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial, un territorio que no perteneciese a ningún estado en particular y así evitar la influencia excesiva de un estado sobre los demás de la federación. Gracias a fray Servando Teresa de Mier y a algunas otras personas que apoyaron su causa, la ciudad de México fue elegida como el lugar donde se concentrarían los poderes de la unión.

Después de siglos de elegir a sus gobernantes municipales, fueron extintas las libertades municipales del Distrito Federal en 1929, y en 1997 los habitantes de la capital recibieron el derecho a elegir por voto directo y popular al Jefe de Gobierno (un cargo que comparte algunas funciones propias de un alcalde y otras de un gobernador estatal) y a los integrantes de la Asamblea Legislativa.

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Por: Redacción PA.