El exjefe de la policía de Iguala había sido acusado de secuestro y homicidio

felipe-flores

Antes de la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, Felipe Flores Velázquez, exjefe de la policía de Iguala, ya había sido acusado de secuestro y homicidio. 

El lunes 3 de junio de 2013, Nicolás Mendoza Villa, miembro del Frente de Unidad Popular de Guerrero (FUP), logró escapar de un “levantón” que había sido ordenado por el entonces alcalde de Iguala, José Luis Abarca; él y 7 personas más fueron secuestradas el jueves 30 de mayo por el jefe de la policía del municipio, Felipe Flores Velázquez, quien después fuera acusado de entregar a los 43 estudiantes de Ayotzinapa a los sicarios del cártel “Guerreros Unidos” la noche del 26 de septiembre de 2014 (Vía: Milenio).

Aunque Nicolás Mendoza hizo las acusaciones pertinentes contra Abarca y Flores, la ley no pudo proceder en su contra porque carecía de pruebas. Él era chofer de Arturo Hernández Cardona, líder del Frente de Unidad Popular, quien fue asesinado a manos del ex alcalde (Vía: Milenio).

“De acuerdo con la declaración de Nicolás Mendoza Villa, el alcalde además ordenó la muerte de Félix Rafael Balderas Román y Ángel Román Ramírez (también miembros de la FUP levantados en aquel episodio), e instruyó para que fueran torturados otros miembros de su organización”, señaló Milenio.

Mendoza Villa señaló que el día 29 de mayo de 2013, el alcalde amenazó a Hernández Cardona en las oficinas del ayuntamiento de Iguala: “¡Ya me tienes hasta la chingada, pendejo, tengo gente que me hace mis trabajos!”, seguido de un comentario hecho por un sujeto armado que lo acompañaba, “Mándalo a la chingada, de todas maneras se lo va a cargar la chingada”. 

Durante el secuestro, Nicolás asegura que en varias ocasiones los presentes mencionaron que formaban parte del cártel “Guerreros Unidos” y que Felipe Flores les dijo que iban a pagar por estar de revoltosos y “andar pintando su ayuntamiento”. 

Entrada la noche, José Luis Abarca llegó al lugar y ordenó que los torturaran por segunda ocasión y le dijo a Hernández Cardona: “Qué tanto estás chingando con el abono y te dabas el gusto de pintar mi ayuntamiento. Ahora yo me voy a dar el gusto de matarte”, apuntó su arma y le disparó.