Revelan historia sobre cómo Cortés destruyó al pueblo de Zultépec por una venganza

La población acolhua capturó y sacrificó a 450 personas a inicios de 1521; decenas de ellos eran españoles
(Imagen: INAH)

Entre enero y febrero de 1521, el pueblo acolhua de Zultépec celebraba los últimos rituales en honor a Xiuhtecuhtli, el dios viejo. Sabían que el final de su comunidad se acercaba, pues el conquistador Hernán Cortés preparaba una venganza en su contra por el sacrificio de decenas de españoles.

De acuerdo con el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), durante esas fechas es probable que los habitantes de Zultépec, aliados de la Triple Alianza (Tenochtitlán, Texcoco y Tacuba), sacrificaron a 450 prisioneros.

Estos cautivos eran hombres, mujeres y niños europeos, así como taínos de las Antillas, tlaxcaltecas, totonacos, mayas, mestizos y zambos. Todos fueron ofrendados en el Cerro de las Codornices, el cual después comenzó a ser llamado Tecoaque, o “donde se los comieron” en náhuatl.

Investigadores del INAH consiguieron el relato sobre la destrucción de este pueblo gracias a fuentes como Historia verdadera de la conquista de la Nueva España, de Bernal Díaz del Castillo, y la Tercera Carta de Relación, de Cortés, así como por trabajos en la zona arqueológica de Zultépec.

Las investigaciones han conseguido saber que Zultépec, cerca de Texcoco, cayó en marzo, aunque todavía no se determina la fecha exacta.

Cortés y Moctezuma durante su primer encuentro.

Cortés ordenó la masacre de Zultépec

En el texto de Cortés se registró que el conquistador ordenó a Gonzalo de Sandoval a traer 13 bergantines de Tlaxcala para sitiar Tenochtitlan. Sin embargo, le dijo que primero destruyera Zultépec por  haber “matado cinco de caballo y cuarenta y cinco peones que venían de la Villa de la Vera Cruz a la ciudad de Temixtitan (Tenochtitlan), cuando yo estaba cercado en ella”.

La gente del pueblo, unas 5 mil acolhuas, temía que Cortés tomaría represalias en su contra por el sacrificio de los españoles y sus aliados. Por lo mismo, escondieron evidencias de los sacrificios y comenzaron a fortificarse. Levantaron muros e instalaron cepos para frenar el avance de Sandoval, pero no fue suficiente.

“Alcanzaron a huir algunos guerreros que se mantenían en el pueblo, pero quedaron mujeres y niños, que fueron las principales víctimas”, dijo el arqueólogo Enrique Martínez Vargas, uno de los investigadores del INAH en Zultépec.

Martínez señala que en la calzada del pueblo han encontrado una docena de osamentas de mujeres. Al parecer, protegían a diez infantes de entre cinco y seis años de edad. Los restos sugieren que estas personas estaban en plena huida y fueron masacradas y sepultadas de manera improvisada.

“Las mujeres y niños que se mantuvieron resguardados en sus aposentos, fueron a su vez mutilados, como lo evidenció la recuperación de huesos cercenados en el piso de las habitaciones”, añadió el arqueólogo. “Los templos también fueron incendiados y las esculturas de dioses, decapitadas; así se destruyó este sitio que representó una resistencia para Cortés”.

Martínez esplicó que la historia de Zultépec y Tecoaque jugó un papel doble en la historia de la conquista. Por un lado era resistencia para los españoles y sus aliados. Por el otro lado, fue el punto de inicio de la conquista de Tenochtitlán.

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