Los índices delictivos en Ciudad de México han ido a la alza, de hecho las cifras muestran que los niveles de inseguridad se encuentra en los niveles más altos de los últimos 5 años, de hecho las cifras son muy similares a las de 1999 cuando la ciudad experimentó una de sus peores olas de criminalidad.
Para decirlo con cifras, en la ciudad se dispararon los asaltos en un 27% con respecto al año pasado, esto significa que han habido aproximadamente 5 mil asaltos más que en el primer semestre de 2016. De hecho, la proporción de asaltos aumentó respecto a todos los tipos de robo denunciados en la ciudad, en donde se han registrado 162 mil 802, lo que representa una tasa de 130 casos por cada 100 mil habitantes; de todos esos casi 163 mil robos, poco más de 23 mil son asaltos, lo que representa una tasa de 265 asaltos por cada 100 mil habitantes.
Sin embargo, estos datos oficiales iluminan muy poco el problema de inseguridad que vive la ciudad, ya que según el INEGI, en Ciudad de México no ser denuncian el 95% de los asaltos. Esto quiere decir que esos 23 mil robos representan el universo del 5% de los asaltos que son denunciados, de tal forma que la dimensión del problema es mucho mayor y las cifras se quedan cortas.
Respecto al robo en comercios, la Cámara Nacional de Comercio, Servicios y Turismo de la Ciudad de México señaló que el gremio ha reportado pérdidas por más de 160 millones de pesos. Además señaló que 7 de cada 10 empresarios han sido víctimas de la criminalidad, pero no solo de robos, sino también de extorsiones y secuestro, incluyendo el secuestro exprés.
Pero, ante este evidente problema, resulta que el gobierno de la ciudad, encabezado por Miguel Ángel Mancera, se lavó las manos y señaló que el aumento de la incidencia delictiva es causado por el nuevo sistema de justicia penal el cual en su implementación produjo que salieran de los reclusorios al rededor de 12 mil internos a continuar su proceso en libertad. Asimismo el Jefe de Gobierno niega que en la ciudad haya presencia del crimen organizado.
Para Mancera, grupos como “Unión Tepito” no se han fortalecido a pesar de que hemos visto hechos relacionados en donde se sabe que operó este grupo criminal. Tampoco el repunte en la inseguridad se debe a la ineficiencia de las instituciones de seguridad pública de la ciudad y en todo caso tampoco la evidente corrupción y colusión que opera dentro de la policía capitalina.
No, para el gobierno de Ciudad de México esto se debe a un factor externo que como hemos dicho es el nuevo sistema de justicia penal. Si tomamos esto como una afirmación verdadera, de todas maneras Mancera está aceptando por una parte que el gobierno no tiene la capacidad para garantizar la seguridad, ni para dar seguimiento a los reclusos puestos en libertad; y por otra parte, confirma de nuevo la hipótesis de que los reclusorios no son reformatorios que tengan como fin reintegrar a la sociedad a las personas que cometieron un delito, sino que son prácticamente lo contrario, escuelas del crimen.
Finalmente, resulta cínico por parte de Mancera, que en lugar de plantear soluciones se dedique a deslindar responsabilidades, cuando parte de su trabajo era prepararse para cuando se implementara este nuevo sistema de justicia penal. Lo que da a entender es que su gobierno es reactivo ante los problemas, no se adelantan a la contingencia, sino que buscan resolverla ya que la tienen encima.


