Así reaccionaron en redes simpatizantes, opositores y futuros contendientes a la candidatura de Meade

ACTUALIZACIÓN 14:30: Como era de esperarse, las reacciones de la clase política, de los precandidatos y los que esperan conseguir la candidatura independiente, ha sido a través de las redes sociales. Twitter se ha convertido en el medio ideal para que, quienes fueron sus contendientes dan la bienvenida al ruedo a quien tendrá detrás de sí la maquinaria del PRI. 

Osorio Chong, quien estuvo así de cerca de quedarse con la candidatura, también mandó sus felicitaciones a Meade y “le deseó éxito”

Ya en la CTM, el precandidato Meade fue abanderado por uno de los sindicatos más viejos de México (y uno de los más fieles a la maquinaria institucional del PRI). En la presentación del apoyo oficial del sindicato a la candidatura de Meade, los participantes corearon “CTM con el PRI”, un canto que repiten cada periodo electoral.

Como era de esperarse, los precandidatos de oposición criticaron la candidatura de Meade. Andrés Manuel López Obrador lo hizo a partir de lo que calificó como una mala administración de su sucesor, José Antonio González Anaya.

Mientras que Margarita Zavala acusó la decisión de Meade como un “dedazo”que retrasa “25 años en el tiempo” la democracia mexicana.

Mientras, en el PRI de la Ciudad de México, su dirigente, Eruviel Ávila, informó de forma extraoficial, que ha iniciado pláticas con José Narro y Aurelio Nuño para postularlos como candidatos a la gubernatura de la Ciudad de México en 2018. Hasta el momento, ninguno de los dos secretarios ha hecho alguna declaración al respecto.

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ACTUALIZACIÓN 12:30: José Antonio Meade acaba de anunciar su registro a la candidatura presidencial por el Partido Revolucionario Institucional en la Secretaría de Hacienda y Crédito Público en el salón Tesorería, al momento que se despedía de su secretaría y entregaba el puesto a José Antonio González Anaya.

El fin de semana, reportaron varios medios, hubo una reunión en Los Pinos de los aspirantes por la candidatura, en la que se les informó de la “necesidad” de una candidatura de unidad.

Es decir, un único candidato para no desgastar su imagen en una precampaña, como está ocurriendo en el Frente Ciudadano.

Una larga tradición del PRI, que sigue siendo uno de los requerimientos para que se nombre un candidato, es que tenga el apoyo de uno de los tres “sectores” del Revolucionario Institucional: el campo, los trabajadores y el “popular”.

Meade tendrá el apoyo directo de la Central de Trabajadores de México (la CTM), lugar a donde se está dirigiendo en estos momentos. Una vez que la CTM dé su apoyo al candidato, no puede apoyar a nadie más, por lo que, en buena medida, su candidatura ya está dada.

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ACTUALIZACIÓN 11:00: Tal como se esperaba, Enrique Peña Nieto abrió su mensaje a la Nación indicando que había aceptado la renuncia del secretario de Hacienda y Crédito Público, José Antonio Meade. Además, le deseó suerte en el “proyecto que ha decidido emprender”.

Se anunció, también, que José Antonio González Anaya, quien fuera director de Petróleos Mexicanos será el nuevo secretario de Hacienda y queda en su puesto en la empresa productiva del Estado, Carlos Treviño Medina, quien se desempeñaba como director Corporativo de Administración y Servicios de la empresa.

Entonces, ¿ya podemos decir que oficialmente hay candidato del PRI?

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Hoy, lunes 27 de noviembre, podría (oficialmente) señalarse al candidato presidencial del PRI para las elecciones del 2018. Un “mensaje oficial” desde Los Pinos y una serie de declaraciones “en privado” que han ocupado los medios todo el fin de semana aseguran que estamos a unas horas de saber quién será el abanderado del partido tricolor.

El día de hoy, el presidente Enrique Peña Nieto dará un mensaje a la Nación a las 10 de la mañana. Todo mundo espera que anuncie cambios en su gabinete: la renuncia de uno o dos secretarios y el nombramiento de otros, así como los nombres de la terna que propondrá para remplazar a Agustín Carstens, quien deja el Banco de México el siguiente 30 de noviembre.

Por lo pronto, uno de los rumorados más fuertes a lo largo del sexenio, Miguel Ángel Osorio Chong ya le informó a su equipo de colaboradores (obviamente con la intención de que lo sepa todo el mundo), que él se quedará al frente de la Secretaría de Gobernación. A pesar de haber apoyado a Enrique Peña Nieto desde que fue candidato para el Estado de México, pareciera que no recibió ni tantito amor correspondido. (Vía: Aristegui Noticias)

Mientras, en las oficinas de Relaciones Exteriores en avenida Juárez, pareciera que se entendió a cabalidad el regaño que Peña Nieto lanzara después del presunto destape que Luis Videgaray hiciera de su amigo, José Antonio Meade. Ninguno de los dos ha declarado nada más a la prensa y varios analistas suponen que la adelantada de Videgaray pudo haber puesto en riesgo la candidatura de Meade: si hizo que el presidente hiciera un berriche, le ganaran la sorpresa o generara dudas sobre quién, de verdad, manda en Los Pinos, un Peña Nieto molesto podría mandar su nombre a la terna de sucesión en el Banco de México, matando así el plan de Videgaray y las ganas de Meade. (Vía: Milenio)

El “juego” del destape es, sin duda, un remanente de las épocas plenipotenciarias del PRI como partido único. La maquinaria partidista dependía de la voluntad de unos cuantos y eran esos mismos los que operaban los hilos, las sospechas, las sorpresas y los votos. Entonces, en el México del segundo tercio del siglo XX, tenía todo el “sentido” del mundo una “liturgia” partidista que dependiera de protocolos, sacramentos, palabras “clave” y refranes que siguen siendo efectivos en nuestros días. 

Hoy, cuando el partido arranca, según varias encuestas, en un lejano tercer lugar (o un distante segundo), cuando ya no depende de su única voluntad la dinámica política del país y cuando el centralismo está en jaque por múltiples razones, parece más un vestigio evolutivo (un apéndice o la vesícula) que una tradición viva.