Cienfuegos señala a ‘quienes dudan del ejército’ casi como traidores

El Día del Ejército Mexicano es uno en los que el patrioterismo que está hasta en el Artículo 3º Constitucional sale a flote. Las fuerzas armadas de nuestro país, aunque son la última línea defensa nacional, tienen una presencia singular en México, y para muestra, el titular de la SEDENA, Salvador Cienfuegos tachó casi como traidores a los que dudan de su organización. (Vía: La Jornada)

Durante el último acto público en el que Enrique Peña Nieto encabezará la ceremonia como el Mando Supremo de las Fuerzas Armadas Mexicanas, Cienfuegos señaló a los que dudan del ejército, acotando que son todos esos que no están seguros de la institucionalidad, lealtad y su forma de actuar. Recalcó que ellos actúan con una “lealtad inquebrantable” y amor por el país.

Por supuesto, el discurso centrado en el nacionalismo y la Patria, es el que defiende y siempre defenderá el ejército como su forma de actuar, porque sí: ellos están obligados a defender los intereses del país cuando no haya otra solución que no sean los sombrerazos y los balazos. Sin embargo, el señalar a los que dudan es meter en un saco ignominioso a los que presionan para que hagan bien SU TRABAJO.

Foto: Blouin News

Porque la acción armada no es la única forma de actuar de esta organización: son también parte de los trabajos para aliviar y salvaguardar a la población en desastres naturales y de riesgo sanitario. La duda es justa y es incluso necesaria. Proceder con una venda en los ojos, ante cualquier institución, no es precisamente una vía para el desarrollo de una sociedad.

Ahora, desde que estalló la Guerra Contra el Narco en la administración de Felipe Calderón, el ejército ha sido el blanco constante de la opinión pública, no por otra razón oculta, sino porque forman parte de la vida diaria de los Estados que tienen problemas de violencia y narcotráfico que, concretamente, han ido de la mano. La crítica se iba a presentar, sí o sí y no hay forma de ignorar sus errores, como también se reconocen sus logros.

El discurso que se ha manejado desde el ejecutivo ha sido de ignorar las fallas, errores e insuficiencias de la administración actual. El elogio puede ser merecido en los casos que lo amerite, pero también la crítica.

Por su parte, el ejército, tomando el mismo discurso de Peña, busca reducir sus acciones controvertidas, como las ejecusiones extrajudiciales, desapariciones, interrogatorios que violan todos los protocolos de derechos humanos y la Ley de Seguridad Interior, persigue lo mismo: ser reconocido por hacer su trabajo y no ser blanco de críticas por hacer, lo que sea que haga, mal.