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México

Camino hacia el Mictlán: la misión del xoloitzcuintle y más sobre el inframundo mexica

Según la mitología mexica, los muertos tienen que superar nueve niveles del inframundo para alcanzar el descanso eterno

¿Qué es el Mictlán, el inframundo de los mexicas?
Foto: INAH – Los difuntos tardaban cuatro años en llegar al Mictlán

Seguramente te has preguntando cuál es la relación entre el pueblo mexica, el Mictlán y el Día de Muertos. Pues la respuesta es todo, no se entendería una cosa sin la otra.

Y es que para los habitantes de Tenochtitlan, el Mictlán es una creencia sobre el lugar a donde se dirigen los muertos, simbolismos retomados en nuestros tiempos para recordar a quienes se nos adelantaron en el camino.

Según la leyenda, para llegar al “Lugar de los Muertos” las almas tenían que cruzar un río acompañados de un perro color pardo (marrón, como la tierra) y así ingresar a otra dimensión.

¿Qué es el Mictlán, el inframundo de los mexicas?

Foto: INAH – Los mexicas creían que existía la vida también la muerto “como transformación” del ser

Los mexicas, detallan arqueólogos de la UNAM, tenían una concepción dual y cíclica del mundo. Es decir, si existía la vida también la muerte misma que era considerada como una transformación del ser.

Tras cuatro años, tiempo que tarda un cuerpo en descomponerse, los difuntos por fin llegan al Mictlán donde tendrán que cruzar “nueve casas” para lograr el descanso eterno. 

Los nueve niveles del inframundo mexica son el Itzcuintlan, Tepectli monamictlan, Iztepetl, Itzehecayan, Paniecatacoyan, Timiminaloayan, Teocoyohuehualoyan, Izmictlan Apochcalolca, y Chicunamictlan.

¿Qué es el Mictlán, el inframundo de los mexicas?

Foto: INAH – Para los mexicas, el reto era lograr el descanso eterno

Los nueve niveles del inframundo mexica

En el Itzcuintlan o “lugar de los perros”, el difunto se encontraba con su guía, un perro raza xoloitzcuintle cuya misión era ayudar al “viajero” para cruzar el mortífero río.

Luego estaba el lugar de los cerros en que dos montañas chocaban entre sí y el reto era atravesarlas para alcanzar la siguiente casa: los filosísimos pedernales, una montaña plagada de suelo rocoso que causaba mucho dolor físico.

El cuarto nivel era el “Lugar de los vientos de obsidiana” en que los muertos enfrentaban vientos helados, hielo y nieve para abrirse paso hasta la quinta casa o “donde la gente vuela” en que los fuertes vientos precisamente “hacían volar” a los viajeros impidiendo su acceso al siguiente reto.

¿Qué es el Mictlán, el inframundo de los mexicas?

Foto: INAH – Tenían que superar nueve casas o niveles

Ya en el lugar “donde la gente es flechada”, los muertos sorteaban flechas en representación de todas las batallas que los difuntos habían perdido en vida. Cruzando este nivel, el viajero llegaba al lugar “donde los jaguares se comen tu corazón” órgano que era arrancado por los felinos y el difunto tenía que continuar su camino.

El penúltimo nivel es la “laguna de aguas de humo”, un río turbio con restos humanos. Y así, finalmente, se llegaba al último nivel: las nueve aguas.

En la novena casa, el difunto era obligado a descansar ante una densa niebla para reflexionar sobre su vida. El cansancio era tal que la meditación extrema liberaba el alma de toda atadura para integrase con el cosmos. Solo así, al superar los niveles, Mictlantecuhtli consentía el descanso eterno.

¿Qué es el Mictlán, el inframundo de los mexicas?

Foto: INAH – En el primer nivel, los muertos son ayudados por un perro, se cree que un xoloitzcuintle

Solo las personas con muerte natural podían acceder al Mictlán

Según la mitología mexica, Mictlantecuhtli es el señor de la oscuridad o “el señor de la mansión de los muertos”, quien acoge a todos los humanos que mueren de forma natural.

En tanto, Mictecacihuatl es la señora de los muertos o “del corte del cordón umbilical”. También es conocida como reina del Mictlán o la señora de la muerte. La diosa mexica reina junto con su consorte Mictlantecuhtli.

Los mexicas creían que los guerreros y mujeres fallecidas durante el parto se dirigen hacia la morada del Sol y después de cuatro años se convierten en colibríes. Mientras que aquellos que murieron ahogados o por un rayo van al Tlalocan, un sitio hermoso lleno de flores y colinas verdes en que reina el Dios Tláloc. En el caso de los bebés que nacen muertos, se dirigen al Chichihuacuauhco, un árbol nodriza lleno de frutos en forma de mamas que alimentan a los pequeños por la eternidad.

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