A un año de la muerte de Liliana en la UVM, padres alegan que fue homicidio

El 26 de octubre del 2016 Liliana Carolina cayó de un tercer piso de la UVM Campus Sur, pero a un año de su muerte, su familia sospecha que no fue un accidente, como sostuvieron las autoridades, sino, un homicidio doloso.

La versión de la familia argumenta que Liliana, de 18 años, era víctima de bullying escolar, pero lo anterior no es reconocido por la institución, pese a que afirman que Lilia reportó a las autoridades escolares haber recibido una “llamada de un número desconocido y que la habían amenazado con hacerle algo si no hablaba con otro compañero“. (Vía: El Universal)

Por su parte, los padres de Liliana siguen esperando una respuesta de la autoridades escolares para que, “no se vuelva a repetir esto. Quisiera saber qué pasa. La SEP nos dice que no puede cerrar la institución porque académicamente no está fallando”, expresa la madre de Liliana.

La Procuraduría General de Justicia de la Ciudad de México, informó en su dictamen forense que la médico que atendió a la hija de Lilia y Julio Francisco, tras caer del tercer piso, era cirujana dentista; que no se activó un plan de emergencias; y que el barandal por el que cayó en menos a los 90 centímetros que indica la norma técnica del reglamento de construcciones.

Pero la Universidad ha declarado que según el reglamento de la SEP basta con que el personal de primeros auxilios cuente con cédula profesional de enfermería o medicina, también agrega que el barandal de la escalera mide 83 centímetros, y según ellos, cumple con lo que establece la norma. 

El abogado de los padres de Liliana, Mario Rivas, señaló en una entrevista para Radio Fórmula, realizada el mes de junio pasado, que la Universidad “ha tenido actitudes de querernos bloquear, querernos tapara, se ampararon, pero el amparo no procedió pues el Juez de Distrito lo desechó”. (Vía: Radio Fórmula)

Finalmente, la SEP dice que no puede clausurar la Universidad porque “académicamente” no está fallando, es decir, que no importa si sus estudiantes sienten temor de asistir a sus aulas, que no importa si al salir de salón sus estudiantes se sienten acosados en los pasillos, porque para las autoridades lo académico sólo tiene que ver con un pizarrón y un dictado, pero no de la seguridad de sus estudiantes.