La revolución científica de Albert Einstein

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“Sin embargo, los cambios de paradigmas hacen que los científicos vean el mundo de investigación, que les es propio, de manera diferente. En la medida en que su único acceso para ese mundo se lleva a cabo a través de lo que ven y hacen, podemos desear decir que, después de una revolución, los científicos responden a un mundo diferente.”

Thomas Kuhn, La estructura de las revoluciones científicas.

Responder a la pregunta respecto a cómo y mediante qué mecanismos se transforma el conocimiento científico a lo largo del tiempo es una de las preguntas centrales que se hace la filosofía de la ciencia y que por supuesto busca dilucidar. El llamado giro historicista y sociológico de Thomas Kuhn representa uno de los grandes esfuerzos por comprender tanto las formas de operatividad del sistema científico, como también los mecanismos de transformación del conocimiento científico.

Su propuesta ya en sí es una ruptura paradigmática con la tradición imperante en la filosofía de la ciencia, la cual estaba concentrada en aspectos meramente internalistas del conocimiento científico. Es decir, hasta ese momento los enfoques se concentraban en explicar la ciencia siguiendo los principios de la llamada “concepción heredada” representada por el positivismo lógico del Círculo de Viena, representado principalmente por Rudolf Carnap y Otto Neurath.

En términos muy generales la visión del Círculo de Viena se concentraba en analizar el conocimiento científico a partir del análisis lógico del lenguaje, esto quiere decir que desde principios de filosofía analítica se analizan las proposiciones científicas en términos de la coherencia lógica tanto de su lenguaje, como de sus axiomas matemáticos. Para esta tradición de pensamiento, así como para otros modelos subsecuentes que se derivan de ella como el empirismo lógico de Karl Popper, el análisis científico, en términos de su demarcación, su validez y su transformación radica en el análisis de la producción científica en sí misma, dejando de lado su contexto social y político.

El giro que da la concepción filosófica de Thomas Kuhn va en la línea de criticar los postulados de la concepción heredada enfocados solamente en la coherencia lógica al interior de las teorías, así como en la relación de estas con su referente empírico. Para el autor, es insuficiente esa visión internalista de la ciencia, debido a que desvincula al conocimiento científico de su origen social, para decirlo de otra manera, deja de lado la dimensión práctica y por tanto socio-histórica que tiene el sistema científico.

¿Qué implicaciones tiene para el análisis filosófico de la ciencia tomar en cuenta su dimensión social e histórica? En realidad, un análisis de este tipo nos ofrece una visión mucho más amplia de las formas en que opera la ciencia, ya que no solo se trata de analizar los contenidos específicos de la ciencia sino de analizar también los procesos sociales de donde se deriva esta. De tal forma, conceptos como comunidad científica, práctica científica, ciencia normal, ciencia divergente y paradigma (matriz disciplinar) cobran mucho más sentido y coherencia.

De tal manera, la ciencia debe ser entendida en un sentido práctico: como un trabajo llevado a cabo por científicos de carne y hueso que se encuentran insertos en un sistema social, político y económico, lo que significa que, como cualquier otro sujeto, el científico tiene creencias, valores, posiciones político-ideológicas, intereses particulares y demás elementos constitutivos de cualquier individuo en sociedad. Todos estos elementos influyen de manera significativa las observaciones sobre la ciencia debido a que si asumimos que la ciencia es parte de lo social, o como señalaba Max Horkheimer y posteriormente Jürgen Habermas, es parte fundamental de la división social del trabajo, entonces podemos visualizarla como una institución que tiene ciertas prácticas, métodos, procedimientos y creencias sedimentadas a lo largo del tiempo.

Estas formas institucionales que engloban los elementos antes mencionados son lo que Kuhn denomina como ciencia normal. Este tipo de prácticas científicas responden a un paradigma o matriz disciplinar, el cual no es otra cosa que el sistema de teorías, métodos, instrumentos de observación y técnicas dominantes en un periodo histórico determinado, para decirlo de otra forma, el paradigma es la forma hegemónica de pensamiento dentro del campo de lo científico. No obstante, la ciencia normal se va debilitando a lo largo del tiempo debido a que surgen nuevos grupos de científicos con prácticas científicas distintas que cuestionan los principales cánones y proponen nuevas formas de observar el mundo, a dicho grupo Kuhn lo denomina ciencia divergente.

En ese sentido, llega un punto en donde la ciencia normal o convergente entra en lo que el autor llama tensión esencial, con la ciencia divergente produciendo así una revolución científica que da paso a nuevas concepciones del mundo. Dichas nuevas formas de ver el mundo en cierta medida contienen elementos de la tradición que derriban, pero esos principios ya no son capaces de explicar a la nueva tradición naciente, de ahí que se pueda observar que los paradigmas son inconmensurables entre sí.

La teoría general de la relatividad del físico Albert Einstein es un gran ejemplo de una de las más grandes revoluciones no solo de la física, sino de la ciencia en general. Esta teoría amplió de manera inimaginable la visión que teníamos sobre el mundo, el cosmos y la materia, ya que pasamos de concebir la física desde los modelos derivados de la teoría newtoniana reducida al comportamiento de la materia en el planeta tierra, a un modelo que nos permitió tener un marco para observar el funcionamiento del universo en función del macro cosmos.

El marco conceptual que nos ofrece Kuhn nos permite observar el proceso por el cual la teoría de Einstein que inició como ciencia divergente logró desarrollarse a tal punto que logró revolucionar a la ciencia normal representada por los científicos que defendían la universalidad de la física clásica sustentada en las leyes formuladas tres siglos antes por Isaac Newton. La transformación científica no se llevó a cabo de la noche a la mañana y tampoco se dio mediante un proceso libre de conflictos y debates internos, así como de resistencias por parte de los acérrimos defensores del viejo paradigma. 

En esos momento de tensión esencial era impensable para los viejos científicos que el espacio fuera curvo por las afectaciones que tiene la gravedad en el espacio y el tiempo, eso sonaba a esoterismo puro producto de especulaciones metafísicas, debido a que no había forma de probar, fuera de la lógica matemática, que en efecto existe una curvatura del espacio.

Los sistemas de observación del viejo paradigma parecían ser obvias en su comprobación ya que la correlación entre teoría y referente empírico parece ser inmediata debido a que dicho modelo explica el comportamiento de la materia en el planeta tierra.

De tal manera, la teoría de la relatividad de Einstein tenía el problema de en esos momentos no existía la forma de comprobar empíricamente el modelo fuera de su coherencia y consistencia matemática, debido a que no había disponible el instrumental de observación necesario para hacerlo. El hecho de no tener a disposición el instrumental tecnológico de observación para comprobar empíricamente su teoría, la resistencia por parte de los científicos del viejo paradigma se volvió más reacia hacia la relatividad, Einstein se volvió una especie de transgresor de la tradición científica que incluso al otorgarle el Premio Nobel de física lo hacen por sus investigaciones sobre el efecto fotoeléctrico de la luz y no por la Teoría general de la relatividad.

Pero la revolución científica era inevitable, llegó un punto que la física clásica resultó insuficiente para explicar los nuevos descubrimientos de las ciencias, por lo que era necesario utilizar nuevos marcos conceptuales y de referencia para explicar la realidad. Esos marcos conceptuales eran los de la teoría de la relatividad, los cuales fueron validados poco a poco por la nueva comunidad científica, además de que empezó a desarrollarse un nuevo tipo de instrumental de observación que permitió darle un referente empírico a la teoría. 

En ese sentido la teoría de la relatividad pasó a ser ahora la ciencia normal, pero ahora comparte ese estatus con otro de los grandes modelos de la física que es la mecánica cuántica. Ambos modelos buscan explicar el comportamiento de la materia desde sus marcos de referencia y a pesar de que se encuentran en una constante disputa, en realidad ambas teorías explican distintas dimensiones de la realidad física, por una parte la relatividad cuyo enfoque explica de mejor manera aspectos macro cósmicos y, por otra parte la mecánica cuántica, propuesta por N. Bohr, que explica cuestiones micro de la materia. 

Pero, este no es el fin de la historia, recordemos que las transformaciones puede llegar en cualquier momento. Así que no nos extrañe que algún día en el futuro despertemos en un mundo distinto debido a que ocurrió una revolución científica.

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