Trump ataca a todos los migrantes… menos a su esposa y sus suegros

Los suegros de Donald Trump, Viktor y Amalija Knavs, nacidos y de nacionalidad eslovena (igual que su hija Melania), obtuvieron esta semana su visa estadounidense gracias a su hija, que intercedió por ellos mediante un sistema que (¡oh, sorpresa!) condena su yerno.

La forma en que obtuvieron su greencard (el documento que permite que su estadía sea de tiempo indefinido) fue mediante el programa de reagrupación familiar, gracias a su hija, que sirvió como representante legal ya que tiene la ciudadanía estadounidense por el matrimonio que contrajo con Donald Trump.

La primera dama estadounidense, a pesar de que no lo hizo de forma pública, se sirvió de este sistema que se utiliza a lo largo y ancho del país, pero que ha sido duramente criticado por su esposo, que funge como presidente de ese país y que lleva una agenda antimigrante desde el día uno.

Trump se ha referido a este sistema de visado como una forma de “inmigración en cadena” y… tiene razón. Lo que permite es que, a través de vínculos familiares en favor de la integración de las familias, todos los miembros de esta alcancen la nacionalidad y seguridad del lugar donde residen y contribuyen a la recolección tributaria.

Las políticas migratorias de Trump han tomado el rumbo hacia cerrar las fronteras. La crisis migratoria y humanitaria de su frontera sur ha evidenciado la forma en que este gobierno plantea el trato a los migrantes que no lleguen por la vía lega, así como el contexto racista y xenófobo de estas decisiones.

Sin embargo, la forma en que los padres de Melania alcanzaron su ciudadanía es una muestra de que las políticas migratorias existentes están para favorecer la integración familiar y defender el vínculo nuclear de esta institución. Así mismo, regularizar la situación migratoria de estas personas, asegura que no estén fuera del marco legal de la recaudación fiscal y contribuyan de manera integral al desarrollo de ese país.

Los argumentos de Donald Trump y la gente que ha defendido su discurso discriminatorio están encaminadas hacia la xenofobia y el proteccionismo, olvidando que la población migrante (legal o ilegal) constituye casi una cuarta parte de su total, y que tienen derechos humanos defendidos (aunque violentados) en todo el mundo. Uno de ellos es el derecho a la familia, como ahora lo goza (con todas las de la ley) la familia de Melania Trump.

Con información de El País

Por: Redacción PA.