Se relaja el control de armas en E.U.

Armas

Durante su campaña, Donald Trump defendió a ultranza la Segunda Enmienda la cual es la ley de carácter constitucional que le permite a los ciudadanos estadounidenses portar armas casi de manera irrestricta, y criticó muy fuerte al gobierno de Obama y a los demócratas quienes estaban impulsando un mayor control de portación de armas en el país. Asimismo la Asociación Nacional del Rifle (NRA por sus siglas en inglés) y el Partido Republicano han mantenido fuertes lazos ya que los integrantes de la NRA son en realidad una reserva de votos duros para los republicanos, quienes corresponden impulsando su agenda respecto al control de armas.

Esta visión sobre un control de armas totalmente relajado y flexible se está cumpliendo con la administración Trump, ya que el congreso está por derogar casi todas las leyes aprobadas durante la gestión de Barack Obama relacionadas a controles de armas más estrictos. Esas leyes exigían por ejemplo que se investigaran los antecedentes criminales de toda persona que pretendiera comprar un arma o prohibía la venta de armas a personas con alguna enfermedad mental diagnosticada o con alguna discapacidad.

Prácticamente todas esas leyes para el control de armas han sido derogadas, ya que el día de hoy el senado de los Estados Unidos aprobó la cancelación de la ley que impedía adquirir armas a personas diagnosticadas con alguna enfermedad mental. La derogación fue aprobada por una votación de 57 votos a favor frente a 43 en contra y solo está a la espera de que sea firmada por el presidente Donald Trump quien seguramente lo hará sin ninguna objeción. 

Particularmente la norma instaurada por Obama establecía restricciones a quienes quisieran comprar un arma de fuego, ya que obligaba a las instituciones de Seguridad Social incluir en las bases de datos información respecto si había familiares del comprador que padecieran alguna enfermedad mental. Esta ley fue aprobada en el marco de la matanza llevada a cabo en 2012 en la Escuela Sandy Hook en Newtown, Connecticut, cuando Adam Lanza, quien se le había diagnosticado una enfermedad mental, asesinó a tiros a su madre y después a 20 alumnos y 6 profesores en su escuela. 

Pero esta ley fue duramente criticada por los republicanos ya que argumentaban que la noción de enfermedad mental era demasiado amplia para aplicarse en una normatividad, es decir, señalaban que la ley era demasiado general para poderse aplicar. Además apuntaron que esa norma era discriminatoria contra las personas con discapacidades, ya que ellos, también pueden ejercer su derecho constitucional a adquirir un arma. 

Según el senador republicano Charles Grassley, la categorización que la norma hace de las enfermedades mentales es demasiado ambigua, y que no se adecuan a las leyes federales vigentes que definen de forma distinta lo que es una enfermedad mental. Grassley puso como ejemplo los trastornos asociados al sueño o a la alimentación, los cuales no necesariamente son detonantes de violencia, en ese sentido señaló que es responsabilidad del gobierno demostrar si un enfermo mental es susceptible de cometer actos extremos de violencia.

De firmar Trump la ratificación de derogación de ley, esta entraría en vigor el próximo mes de diciembre y aplica a todas aquellas personas que reciben algún subsidio del gobierno por discapacidad. Para los demócratas estas leyes son vistas como un retroceso debido a que facilita las adquisiciones de armas no solo por personas con enfermedades mentales, sino también por personas que tienen antecedentes penales; además de que aumenta el riego potencial de algún hecho de violencia relacionado a masacres o tiroteos en escuelas y espacios públicos.

Del mismo modo esta ley muestra el poco compromiso que tiene el nuevo gobierno estadounidense con la colaboración en materia de seguridad con México, ya que esta nueva normatividad facilita mucho más a las organizaciones criminales mexicanas importar armas desde la frontera norte. Hasta el momento ha quedado en el mero discurso la supuesta colaboración que tendrá la nueva administración estadounidense con México en materia de seguridad ya que hasta el momento se sabe poco sobre las formas en que Estados Unidos evitará el tráfico de armas hacia nuestro país. (Vía: Reforma)