Presidente de Perú renuncia después de escándalo de corrupción

El presidente peruano, Pedro Pablo Kuczynski, renunció a su cargo este miércoles. Su dimisión llega tras un escándalo de corrupción en su contra, en el que se habló de sobornos y promesas a distintos grupos a cambio de apoyo a su gobierno para que no se le destituyera por las acusaciones de tener nexos con Odebrecht.

Kuczynski se deslindó de las acusaciones en su contra con un mensaje a través de la televisión nacional, pero al mismo tiempo anunció que dejaría su cargo al pensar que es la mejor opción para la población peruana (¿o para él?):

“Frente a esta difícil situación que se ha generado y se me hace injustamente aparecer como culpable de actos que no he cometido, pienso que lo mejor es que renuncie”. (Vía: BBC)

Al mismo tiempo, presentó su renuncia al congreso, que decidirá el día de mañana si es aceptada o no, bajo el argumento de “incapacidad moral” para desempeñar el cargo que, por supuesto, no debería estar presidido por una persona que cometió actos de corrupción para llegar al sitio y que representa a toda una nación.

La oposición al régimen de Kuczynski presentó videos en los que se mostraban conversaciones en las que se prometían desayunos con él y apoyos para comprar el voto de los congresistas, tratando así de evitar su destitución como presidente… misma que él mismo presentó hoy.

Así mismo, el anuncio de su renuncia se dio justo un día antes de que se volvieran a dar las audiencias por el caso peruano de Oderbrecth (sí, allá también pasó, pero sí se ven consecuencias), que replica la situación que se vivió en México entre la empresa brasileña y el exfuncionario de Pemex. La popularidad del presidente iba en picada y tendrá que seguir enfrentando las acusaciones, aunque ahora lo hará como un ciudadano más y no bajo la posición de mandatario del Estado peruano. (Vía: El Mundo)

No queda del todo claro la motivación del presidente para presentar su renuncia, siendo que se asume inocente de cualquier acusación. Sin embargo, esta es una muestra de que la corrupción y su ejercicio no pueden quedar impunes y que deben tener un proceso y un castigo y no se solapados por las organizaciones gubernamentales, mucho menos por la ciudadanía.

Por: Redacción PA.