Por poner una maldición a una escuela primaria detienen a un hombre en Japón

La escuela primaria de Edogawa vivió momentos de incertidumbre y algo de miedo después de que los estudiantes encontraran un muñeco hecho de paja amarrado al puente con la instrucción clara: “todos ustedes, malcriados, salten de aquí y mueran”, encontraron al culpable, quien fue arrestado bajo el cargo de brujería… o algo así.

Este tipo de juguetes injugables, llamados wara ningyo, son el equivalente nipón de los muñecos vudú, sólo que en vez de controlar a la gente le echan un embrujo que no se quita ni en el mercado Sonora. (Vía: Yokai)

Evidentemente no se trató de un deseo lindo el que hicieron sobre los niños de esta escuela. El responsable es Takeshi Inabam un sujeto de 41 años que vive en los alrededores de la institución educativa y ha tenido conductas intimidatorias e incluso ha acosado a niños, padres de familia y trabajadores de la escuela.

Tampoco es la primera vez que ha hecho notar su poco gusto por los niños (y un tipo de infantes en específico). Al ser detenido confesó que puso esa maldición sobre los niños porque “son muy ruidosos”.

La policía de Tokio cree, entonces, que él fue el culpable de los múltiples graffittis con el mensaje “¡Los niños son muy ruidosos”, hechos en las bancas de los parques, banquetas y paredes de la zona; además de 30 cartas intimidatorias a padres de los estudiantes y trabajadores del plantel, recriminándoles que no pueden controlar a esos “niños ruidosos”. (Vía: Japan Today)

Entedemos que Takeshi se sienta irritado por los ruidos que causan los pequeños, con sus melodiosas voces que inundan todas las calles a la salida y entrada, pidiendo unas papas fritas a sus papás o llorando por algo… como que no les compren esas papitas. Sin embargo, Inbaba está ignorando el hecho de que, al menos el cine japonés, no ha enseñado que no sale nada bueno de poner una maldición en un niño, menos si es japonés.