En visita de Obama a Hiroshima no se prevé que ofrezca disculpas

El ejecutivo estadounidense será el primero de su rango en visitar Hiroshima.

El presidente estadounidense, Barack Obama, visitará el próximo 27 de mayo el Hiroshima Peace Memorial Park, ubicado en la famosa ciudad japonesa, cuya imagen -literalmente haciendo explosión- simboliza el fin de la Segunda Guerra Mundial y la victoria de los aliados.

Obama se convierte en el político estadounidense de mayor rango que visita aquella ciudad. Sin embargo, el tono de la visita no se inscribe en un plan de redención histórica -no olvidemos que fueron los E.E.U.U. quiénes lanzaron la bomba atómica-, sino pretende mirar hacia la construcción de un futuro conjunto entre ambas naciones.

Así lo aseguró su estratega en comunicación y seguridad nacional Ben Rhodes:

“compartirá sus reflexiones sobre el significado del lugar y los eventos allí ocurridos (vía La Jornada)”.

Pero

no revisará la decisión de utilizar la bomba atómica al final de la Segunda Guerra Mundial, sino que ofrecerá una visión hacia adelante centrada en nuestro futuro común (vía La Jornada)”.

Por su parte, el jefe del gobierno japonés, Shinzo Abe, quién acompañará al presidente estadounidense en el memorial de Hiroshima, expresó sentirse muy gustoso de la visita de su homólogo, omitiendo las rencillas del pasado.

Abe declaró:

“Manifestar la determinación de alcanzar un mundo sin armas nucleares desde una ciudad golpeada por una bomba nuclear será importante para la próxima generación (vía La Jornada)”.

De esta manera, lo que parecía inimaginable hace 70 años, para Rhodes simbolizará:

lo lejos que Estados Unidos y Japón han llegado construyendo una alianza profunda y perdurable basada en los intereses mutuos, valores compartidos y un espíritu duradero de amistad entre nuestros pueblos (vía La Jornada)”.

Durante su visita al continente asiático, el mandatario estadounidense asistirá a su última cumbre del G7 y también pasará por Vietnam -otro país con el que sostuvieron una guerra-.

De esta manera, Obama cerrará el ciclo de una muy particular política exterior, destacada por sus impresionantes recursos retóricos que han pretendido tejer puentes entre la Casa Blanca y sus antiguos adversarios.