En restaurante mexicano, activistas interrumpen cena de secretaria de seguridad interior

La frontera de México y Estados Unidos está atravesando uno de los momentos más tensos de lo últimos años. Después de que el mismo Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE) difundiera imágenes de los refugios para niños migrantes separados de sus familias.

Estos refugios, que parecen más bien cárceles, son parte de una estrategia de protección de fronteras de Estados Unidos, que es responsabilidad de varios mandos, entre las que está Kristjen Nielsen, que fue confrontada por activistas de Derechos Humanos en Washington. (Vía: New York Times)

https://youtu.be/0VTmrrwYNAM

Para hacer que esto sea una bella paradoja, de manera por demás irónica, fue encontrada por los protestantes en un restaurante mexicano, comiendo en una mesa del fondo del lugar con la parsimonia de quien sabe que regresará a dormir a casa y no en una jaula, con la seguridad de tener un nombre y no un numero en el pecho.

Desde el primer momento que los quejosos se acercaron a su mesa, los miembros de seguridad de Nielsen impidieron que rodearan su mesa (tampoco parecía que tuvieran intención de hacerlo), y ella se dedicó a ignorarlos olímpicamente por más de 10 minutos.

Nielsen es la responsable de Seguridad Interior del gabinete de Trump, que incluye la estrategia antimigrante del presidente estadounidense. Por supuesto, aunque ella no es directamente culpable de lo que ocurre en la frontera, ha apoyado e incluso negado lo que ocurre en los refugios y la separación de familias.

En una carta que publicó, cuando la situación explotó, refirió punto específicos, en los que ella no se asume como la creadora de la política de separación de niños y adultos migrantes, pero sí que es una estrategia que asegura, según ella, protege a los menores de edad.

“Esta administración no creó la política de separar familiar en la frontera. Tenemos una gran responsabilidad que tomamos muy seriamente de proteger a los niños separados de tener contacto con robos, tráfico (de drogas) y otras acciones criminales mientras fortalecemos nuestras políticas migratorias. (Vía: Washington Post)

Para Nielsen, estas son acciones que protegen la niñez y, sobre todo, evita que los niños estén en contacto con esos criminales que refiere, que son, en realidad, sus familias.

El gobierno estadounidense no ha negado que exista esta política, tampoco ha tratado de ocultar cómo se ven estos refugios. La política tienen un fondo mayor, y por supuesto el problema no está en la inmigración ilegal, sino en la forma en que está tratándose a los menores de edad.

La separación implica diversas acciones para disuadir a los migrantes que intentan cruzar la frontera. Aunque la problemática es mucho más grave, porque en muchos casos los niños no regresan con sus familias, y un panorama favorable es simplemente ser protegido por algún grupo de apoyo a migrantes o una congregación religiosa.

Esta crisis humanitaria va más allá de las presiones de cancillerías mexicanas o centroamericanas (que en realidad ni siquiera han llegado), esta es una forma de mostrar, claramente, que los Derechos Humanos importan poco cuando se trata de migrantes en Estados Unidos y se suma a su salida del Consejo de Derechos Humanos de la ONU.