El magnate Donald Trump fue derrotado en los “caucus” de Iowa

"La lección para Donald Trump es que tiene que aprender a moderar sus expectativas", dijo el politólogo David Redlawsk, de la Universidad Rutgers.
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El magnate Donald John Trump fue derrotado por el senador republicano por Texas, Rafael Edward “Ted” Cruz , en los “caucus” o asambleas electivas en Iowa. Por otro lado, la ex secretaria de Estados de EE.UU., Hillary Diane Rodham Clinton, salió vencedora, en ajustada victoria, contra el senador por Vermont, Bernard “Bernie” Sanders. El senador republicano, quien es estandarte de la ultraconservadora facción “Tea Party” y la derecha religiosa, obtuvo el 27,7 % de los votos, dejando atrás a Trump (24,3 %), a quien el senador de Florida Marco Antonio Rubio, hijo de inmigrantes cubanos, estuvo a punto de superar las expectativas con el 23,1 % de los votos. Muy por debajo quedó John Ellis “Jeb” Bush, con el 2,8 % de los votos.

Por el Partido Demócrata, el equipo de campaña de Hillary Clinton proclamó este martes su victoria ante “Bernie” Sanders con los resultados “más ajustados de toda la historia del “caucus” demócrata en Iowa”, según declaró el jefe del partido Andy McGuire.

Decenas de miles de electores estadounidenses registrados en los Partidos Demócrata y Republicano, fueron llamados a escoger entre 12 candidatos e iniciaron el lunes las complicadas elecciones internas en este pequeño estado rural en el centro de Estados Unidos, con lo que iniciaron a un largo proceso en todo el país para nominar al candidato presidencial para las elecciones de noviembre. En estos “caucus”, los republicanos votan en secreto, mientras que los demócratas forman grupos por candidatos para adjudicarse delegados.

“La lección para Donald Trump es que tiene que aprender a moderar sus expectativas”, dijo el politólogo David Redlawsk, de la Universidad Rutgers. “Basó tanto su campaña en el hecho de que es un ganador que hará vencer a Estados Unidos, que cuando pierde se vuelve menos creíble”.

Por cierto, el estado de Iowa ofreció una de las contradicciones más peculiares de la política estadounidense: un Estado con más de un 90% de blancos no hispanos en el que el Partido Republicano, que es el partido de los blancos, da la victoria real y moral a dos latinos, hijos de inmigrantes cubanos que, además, defienden políticas de mano dura con la inmigración. Tras conocerse el resultado, el derrotado Trump compareció en un hotel de West Des Moines y ofreció uno de los discursos más extraños que se le recuerdan. Y fue extraño debido a su normalidad: breve, sin exabruptos ni insultos a sus rivales.