El 75% de la superficie de la Tierra ha sido alterada por el humano

Un nuevo estudio muestra que alrededor de tres cuartas partes de nuestro planeta han sido alteradas por el hombre, mientras que sólo el 3% de las regiones con más biodiversidad siguen prácticamente inalteradas.

Alrededor de tres cuartas partes de nuestro planeta han sido alteradas por el hombre, mientras que sólo el 3% de las regiones con más biodiversidad siguen prácticamente inalteradas (sin incluir a la Antártida y a los océanos). (Vía: El País)

Hace más de 10 años, científicos de la Sociedad para la Conservación de la Naturaleza crearon el primer mapa de la huella humana sobre el planeta, el cual pretende medir el  impacto de las actividades del ser humano sobre la naturaleza.

Para la investigación utilizaron cuatro variables: la densidad de población, la transformación del suelo, vías de comunicación y infraestructura eléctrica.

Además, los científicos se limitaron a analizar los efectos de la contaminación, el calentamiento global y la radiación ultravioleta en ecosistemas terrestres, porque se necesitarían de otro tipo de variables para estudiar la influencia de los humanos en los océanos.

El estudio tomó en cuenta que la influencia sobre cada ecosistema es específica, es decir, no siempre el mismo tipo y número de acciones humanas reflejará el mismo resultado en todos los ecosistemas. Por ello, tomaron en cuenta las condiciones geográficas específicas de cada región de la Tierra.

Una revisión del mapa de la huella humana de los últimos 20 años muestra que la situación se ha agravado: en 1993, un tercio de la superficie terrestre (sin incluir a la Antártida) apenas había sufrido estragos. Para 2009, 23 millones de km2 de estos territorios inalterados habían sufrido algún tipo de cambio.

Sin embargo, hay alguna luz al final del túnel. Algunos países han reducido su huella respecto al mapa de 1993. Estos son los que presentan “mayor crecimiento económico, un mejor índice de desarrollo humano y menores índices de corrupción.” (Vía: El País)

A estos datos esperanzadores se une el de que, en algunos ecosistemas, la huella humana está avanzando más lentamente.

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