Según la Organización de las Naciones Unidas para la Educación y la Cultura (Unesco) el 40 por ciento de los países a nivel mundial no apoyó a las comunidades estudiantiles en riesgo.
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Debido a la pandemia de Covid-19, miles de niños, adolescentes, jóvenes y adultos han dejado de asistir a la escuela y a centros educativos en América Latina y en el Caribe. No obstante, autoridades del sector educativo han implementado un programa de educación a distancia para los diferentes niveles educativos.
Aparentemente, la UNESCO ha formado parte de estos programas de educación a distancia, asimismo, ha advertido acerca del peligro que corren las poblaciones vulnerables en las que la educación parece no ser un derecho básico. Por ejemplo, en México hay zonas rurales en el país en el que las aulas educativas no cuentan con los recursos básicos como agua electricidad.
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Esta situación parece común en diferentes naciones de Latinoamérica, en el Informe de Seguimiento de la Educación en el Mundo, la Unesco señaló que 12 millones de menores han sido excluidos de la educación, esta cifra es anterior al inicio de la pandemia de Covid-19, por lo que, la situación tras este suceso podría implicar cifras más altas. En América Latina la desigualdad económica y de género también influye en el desarrollo académico y profesional de niñas y niños.
“En al menos 20 países, casi ninguna mujer pobre y residente en zonas rurales completó la escuela secundaria superior. En los países de bajos ingresos, 69 mujeres jóvenes completaron la escuela secundaria por cada 100 hombres jóvenes, 23 residentes rurales por cada 100 residentes urbanos y solo 5 entre el 20% más pobre por cada 100 de los más ricos“. (Vía: Unesco)
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No sólo se trata de desigualdad por género o por economía, pues sólo una cuarta parte a nivel mundial ofrece leyes lingüísticas que permiten a la población indígena ser alfabetizada en su lengua materna. En países como México, no sólo se discrimina y aísla a a población indígena, también a la afromexicana.
Otro sector vulnerable es el docente, pues muchos no cuentan con los recursos necesarios para crear material de calidad en tiempo forma para sus diferentes clases y alumnos. Por ello, la Unesco planteó la importancia de repensar los sistemas educativos tanto presenciales como a distancia. Claro está que en esta nueva planeación deben incluirse todos los sectores para evitar caer en la discriminación tanto de género como racial.
