¿Quieres recibir notificaciones de nuestro sitio web?

Asesinan a calvos en Mozambique con fines rituales

“Creen que las cabezas de los calvos contienen oro”, se explica el policía increpado por una periodista ante un crimen salido de una novela fantástica: dos sospechosos fueron detenidos por asesinar calvos con fines rituales. Podría pensarse que en Mozambique la superstición puede costar la vida de inocentes, pero es más bien una expresión de la pobreza y la enfermedad.

El crimen ocurrió en Milange, un distrito en la frontera con Malawi; y no es el primero. En las últimas semanas se han reportado al menos cinco homicidios con idéntico móvil: asesinar calvos (sí, tan gratuito como suena) para más adelante extraerle los órganos para ser usados en rituales. (Vía: BBC)

En todos los casos hay un prejuicio supersticioso unido a la falta de criminal de escrúpulos, pero los calvos no son las únicas víctimas: los albinos también son perseguidos y asesinados en un país que desde antes de su independencia de Portugal ha tenido que lidiar con los embates de la marginación y la pobreza.

La creencia de que las cabezas de los calvos contienen oro es alentada por los curanderos que las utilizan en los ritos de enfermos que no están en Mozambique, sino del otro lado de la frontera en Malawi.

Sin embargo, poco o nada podrían hacer las supersticiones si no representaran un remedio desesperado contra la enfermedad y la pobreza. Hace unas semanas se reportó el caso de una persona que intentó matar a su propio hermano por ser albino. (Vía: La Vanguardia)

Acaso el más sonado y aterrador de estos casos ocurrió cuando las autoridades de Mozambique detuvieron a una pareja que intentaba vender a su propio hijo albino de tan solo dos años de edad por una suma equivalente a 60 mil dólares.

Las autoridades dicen hacer todo lo que pueden para que la superstición no cobre más vidas de forma absurda, pero hay quienes creen que ayudaría igualmente una economía donde la salud no estuviera en manos de curanderos y no fuera una opción vender a tus propios hijos.