Una botarga de pollo podría ser electa como diputada en Hungría

Hungría está por entrar en periodo de elecciones. Abril será el momento en que el país europeo decida quiénes estarán al frente de su gobierno y, entre todos los candidatos, József Tichy-Rács, que a partir de este momento será nombrado como el “Hombre Pollo” por todos nosotros, también está esperando conseguir un sitio para ayudar a toda su comunidad.

Sí, un candidato húngaro es un Hombre Pollo. No genéticamente, esto no es South Park para tener a alguien que sea mitad hombre, mitad oso-cerdo, es simplemente un sujeto que hará campaña enfundado en una bella botarga de pollo, que es muy similar a esos de hule que gritan cada que los oprimen; un grito de democracia (no realmente) y libertad.

El Hombre Pollo pertenece al partido del Perro de las Dos Colas (¿verdad que cada vez se pone mejor?), que es una organización que basa su ideología en alcanzar la felicidad, para que en algún momento todos estemos moviendo el rabo de alegría tan rápido que parezcan dos en vez de una. Por eso mismo, sus candidatos se meten en sendas botargas, porque el electorado está harto de los humanos.

Sus propuestas de campaña son, sinceramente, muy concretas y realistas, por lo que al menos pueden estar confiados de que lo poco que prometa lo va a cumplir. Su primera propuesta es cambiar la silla del diputado en turno, porque no se ve muy cómodo, según él. También buscará hacer que el punto de desembarco de su comunidad sea más grande, porque actualmente no reciben ni envían lo suficiente gracias a eso.

Aunque eso parece ser totalmente altruista y una muestra de amor a la comunidad, en realidad lo hace por motivos estrictamente personales, que de paso van a ayudar a los demás:

Me gustaría poder ir a casa en un submarino después de un largo y difícil día… también necesitaré de un jacuzzi dentro del submarino, para poder sentirme cómodo

A todo esto, también plantea que, una vez siendo electo por la vía democrática electoral, se destruya el sistema actual y la democracia caiga como sus plumas (no atómicas) en verano. Su razón para esto es que cree que, de cualquier manera, la gente ya está harta de eso.

El gobierno y los demás partidos no pueden tomar en serio al partido del Perro de las Dos Colas ni a sus candidatos, pues simplemente son un grupo de personas que se dedican a usar la política para burlarse de los demás partidos. Por supuesto que es graciosísimo, pero seamos sinceros ¿no sería un grandísimo gobernante un perro o un pollo? Claro que sí.

Por ahora, no esperamos que ganen, pero algún día veremos a una botarga asumir el cargo. Quizás un cerdo que nos recuerde que todos los animales somos iguales, aunque algunos son más iguales que otros. Mejor un doctor gordito y calvo, que de medicamentos muy similares a los que son muy caros.

Con información de Euronews