Así fue el primer debate de los demócratas para la presidencia de EU

El día de ayer en Las Vegas se llevó a cabo el primer debate demócrata rumbo a la elección para la candidatura a la presidencia de Estados Unidos. El resultado no sorprende: Hillary Clinton se ha consolidado en la punta, Bernie Sanders tambalea pero sigue en la carrera, y los demás se ven muy lejos de conquistar la candidatura.

El día de ayer en Las Vegas se llevó a cabo el primer debate demócrata rumbo a la elección para la candidatura a la presidencia de Estados Unidos. El resultado no sorprende: Hillary Clinton se ha consolidado en la punta, Bernie Sanders tambalea pero sigue en la carrera, y los demás se ven muy lejos de conquistar la candidatura.

Para que no nos perdamos en mares de citas y posturas confusas, aquí te presentamos un breve resumen de lo que ocurrió.

Hillary sigue como favorita

La exprimera dama y exsecretaria de Estado, Hillary Clinton, reafirmó su posición dominadora en la carrera por la candidatura. Como líder en las encuestas, era de esperarse que recibiera golpes de sus contrincantes. El tema más caliente en la mesa: el proceso de filtración de sus e-mails, con todas las indiscreciones que ahí se contenía (entre ellas, indicios de que la reforma energética mexicana pasó por su escritorio antes de ser aprobada).

Sin embargo, los otros precandidatos demócratas no insistieron mucho en ello. Su principal rival, Bernie Sanders, incluso pidió: “suficiente con los malditos e-mails“. La razón es que probablemente sepan que derrumbar la campaña de Clinton por ese lado puede derrumbar todas las esperanzas demócratas de permanecer en la Casa Blanca.

Apretón de mano en el debate demócrata

En cambio, la criticaron por sus cambios de opinión y de posición política. El más reciente, el relacionado con el Tratado Transpacífico (TPP). Al principio la líder en las encuestas se derritió en halagos por las negociaciones, y más tarde tuvo que echarse para atrás. Lo mismo ocurrió con temas tan importantes como la Guerra en Irak (por la que ella votó a favor en un principio). Ella desestimó el golpe diciendo: “todos en este debate hemos cambiado de opinión“.

La exsecretaria de la administración Obama es bastante buena para estos debates. Sabe presentarse con un rostro humano, desenfadado cuando se requiere y grave cuando la situación lo amerita. Clinton pudo presentarse como “humana“ y al mismo tiempo eficaz. Pudo filtrar la percepción de que es una progresista moderada, pero progresista al fin; tema fundamental a la luz de su mayor competidor.

Bernie en carrera, pero no pudo derribar a la líder

Sanders es conocido por su postura “progresista más radical“. Él se llama a sí mismo “demócrata socialista“ y prometió que haría que todos entendiéramos qué significa eso (desafortunadamente la explicación quedó para otro día). Sus opositores conservadores y del partido republicano lo llaman “comunista“ (ya saben que sigue siendo un sinónimo de “demonio“ en la consciencia estadounidenses, aunque pocos saben realmente qué significa).

La mayor arma del senador por Vermont es su autenticidad. Sí, ya se ve algo viejo (tiene 74 años) y se nota algo desaliñado; en cambio carga con un fuerte (y muy poderoso simbólicamente) acento de Brooklyn. Trata de hablar a la clase trabajadora y a los sectores más progresistas de su país. En el debate fue exitoso al presentar su agenda política prioritaria: disminuir la brecha entre los más ricos y los más pobres, detener los abusos en Wall Street y mejorar las condiciones de vida de las mayorías trabajadoras.

Bernie Sanders

En cambio, tuvo fallas que lo relegaron al segundo lugar. Lo principal es su postura respecto al control de armas, tema que sabemos que es espinoso para el vecino del norte. En una entrevista anterior, Sanders había afirmado que las grandes corporaciones que producen armas no son las culpables y no deben ser castigadas con la regulación. Eso, por supuesto, le valió suspicacias respecto a sus nexos con dichas corporaciones.

La falla no es menor. Sanders sabía que le preguntarían respecto al tema de las armas. Pero cuando lo hicieron, se le vio titubeante, poco confiable y falto de una respuesta certera preparada.

Después de este primer debate, Bernie aún puede alcanzar a Hillary, pero no se ve como una tarea sencilla. El resto de los debatientes, Martin O´Malley, Jim Webb y Lincoln Chaffee, destacaron poco y parece que salieron del debate más lejos de la candidatura de como entraron.

¿Tenemos que hablar de Trump?

Uno de los intereses principales de los candidatos fue proyectar unidad en su partido. El debate republicano fue salvaje, lleno de acusaciones y descalificaciones. El estilo rudo de Trump parece que va a traerle consecuencias negativas al partido Republicano, independientemente si es el elegido o no para representarlos.

Donald Trump

En cambio, los demócratas quisieron proyectar una imagen serena y educada. Se atacaron entre ellos, por supuesto, apuntaron a las fallas del otro e intentaron explotarlas; pero todo de forma mesurada. En cambio, fueron salvajes al hablar de Trump. No dudaron en descalificarlo y burlarse de él. Al tocar el tema de los inmigrantes, O´Malley se refirió a Donald como “gritón de carnaval“.

Es claro que los demócratas esperan que los republicanos y Donald Trump se destruyan ellos solos antes de la carrera presidencial. Y probablemente lo hagan…

Y por lo que nos interesa…

No hubo mucho contenido acerca de los contenidos que nos interesa a los mexicanos en particular y a los latinoamericanos en general. Se habló poco de los migrantes, a pesar de que Trump y los republicanos han puesto el tema en el centro de la discusión política, y no se debatió al respecto.

Tampoco se profundizó en el Tratado Trasnpacífico. Si bien Hillary Clinton fue cuestionada al respecto, sólo habló de su cambio de opinión, no del contenido del tratado.

Hillary Clinton

En resumen: el partido Demócrata quiere alejarse de las pedradas fáciles a Trump y contrastar sus debates educados frente a los más violentos debates republicanos. Con su habilidad para debatir, Clinton disimula sus posiciones algo conservadoras y se mantiene a la cabeza. Sanders promete mucho, pero entrega poco, puede que su autenticidad sea magnética, pero necesitará mucho más para derrotar a su carismática oponente. Los demás fueron o muy grises o estuvieron muy ausentes.

Falta por ver si Joe Biden, vicepresidente de Obama, se decide a participar en el proceso. Aún está a tiempo, pero no participar en este debate fue un duro golpe para su hipotética campaña.