Angela King, la neonazi homófoba que se enamoró de una mujer negra

Las personas nunca cambian, modifican ciertos hábitos pero su ‘esencia’ perdura toda la vida”, escuchamos con frecuencia; pero hay una historia que contradice todos los prejuicios que podemos afirmar sobre una persona. Angela King durante más de 20 años fue neonazi, homofóbica y racista, la triada perfecta del odio contra el otro.

Pero, ¿nos creerías si te contamos que actualmente forma parte de la organización Life After Hate la cual ayuda a personas a salir de la extrema derecha en Estados Unidos? ¿Nos creerías si te decimos que se enamoró de una mujer de color y que dedicó parte de su segunda vida a reunir testimonios de sobreviviente del holocausto?

 

 

Todo lo anterior es completamente cierto, pero su cambio no sucedió de la noche a la mañana. Un reportaje de la BBC detalla los obstáculos por lo que atravesó Angela para identificar y desarticular sus prejuicios contra la humanidad, para entender el miedo que tenía al otro, al que consideraba extraño. 

“Tenía tatuajes en todo mi cuerpo. Tatuajes de vikingos en el pecho, una esvástica en el dedo del medio y un ‘Sieg Heil’, que era el saludo de Hitler, dentro de mi labio inferior”, cuenta King para la BBC.

Desde muy niña escuchaba las sentencias de su madre, “Nunca te dejaré de querer… a menos que traigas a la casa a una persona negra o a una mujer. King creció en una familia conservadora pero para decepción de su madre y martirio para ella, tuvo que guardar el secreto de su atracción por las mujeres.

La joven adolescente, tras el divorcio de sus padres y el bullying en su escuela por su apariencia física, se unió a una banda de skinheads. Con sus compañeros disfrutaba de hablar sobre cómo sería una guerra de razas en EU y afirmaban que estaba bien lastimar a la gente que no era como ellos.

“Me dijeron que los judíos habían sido dueños de barcos de esclavos y que habían traído a los negros a Estados Unidos para poner en peligro a la raza blanca”, relata Angela, que sólo alcanza a exculpar su aceptación de esos prejuicios por ignorancia y necesidad de pertenecer a un grupo.

 

 

Pero en 1998 un acontecimiento sería el detonante de su segunda nacimiento, a sus 23 años estuvo involucrada en el robo de una tienda de videos para adultos, ah! porque ella y sus amigos pensaban que la pornografía era dañina para la raza blanca. Fue arrestada y llevada al Centro Federal de Detención, ahí conoció una jamaiquina que la invitó a jugar cribbage y sus odios comenzaron a derrumbarse.

“Nunca antes había conocido a una persona negra, pero aquí estaban estas mujeres que me planteaban preguntas difíciles pero me trataban con compasión”, King formó parte de un grupo de cribbage, grupo integrado únicamente por mujeres de color, grupo en el que ella era la única ‘extraña’ que no era vista como extraña

Posteriormente a King la sentenciaron y pasó cinco años en una cárcel del condado, luego la regresaron al centro pero, para ese entonces sus amigas habían sido trasladas a otra prisión.

Tras superar el distanciamiento de sus amigas, comenzó a relacionarse con otra mujer que también era de origen jamaiquino, con ella no compartía el juego, con ella compartía historias de violencia.  Otras compañeras le contaban que esta mujer estaba en prisión por participar en pandillas violentas.

 

El segundo nacimiento 

Simón Rodríguez, un pensador colombiano del siglo XIX habla de que las personas tenemos un segundo nacimiento, este segundo nacimiento viene a partir de reconocer que estamos constituidos a partir de nuestras relaciones con el otro.

Cuando King salió de prisión en 2001 lo primero que hizo fue aceptar su orientación sexual, “era muy honesta sobre mi pasado. Encontré aceptación en la comunidad gay y me di cuenta de que no estaba sola”. 

Pronto inició estudios en sociología y psicología e hizo contacto con sobrevivientes del Holocausto a quienes dedico tiempo y escucha. En 2011 fue a una conferencia internacional en donde conoció a otros ex extremistas que habían hecho un blog llamado Life After Hate. Comenzó a trabajar con ellos para ayudar a otras personas que tenían historias similares a la de ella.

 

 

La organización dirige un programa llamado Exit USA que organiza intervenciones, charlas y actividades. También ofrece asesoría y recursos para la gente que quiere dejar los grupos de odio. Los recientes eventos en Charlottesville, Virginia, han sido particularmente difíciles, cuenta King.