Mujer no pudo recargar su brazo bionico porque todos tenían conectados sus celulares

Angel Giuffria, una mujer amputada con un brazo robótico (lo cual la convierte en la protagonista de este Mecha/steampunk llamado vida), no pudo recargar la batería de su prótesis gracias a una tragedia moderna: todos estaban cargando sus celulares.

A través de su Twitter, Angel compartió su drama. Ahí explicó que este problema de cyborgs se dio porque nadie le quiso hacer un espacio en el Festival SXSW (uno de los eventos más importantes de la cultura y el entretenimiento en Estados Unidos) para que conectara su bracito mecatrónico porque todos estaban cargando sus celulares para seguir haciendo tuitazos a diestra y siniestra.

Después encontró un lugar para conectarse y darle un poco más de vida a su brazo (porque aunque no sea parte física ni biológica de su cuerpo claro que es su brazo). Claro, esto nos hace pensar en varias cosas: primero, ¿cuánto tiempo tienen los cyborg viviendo entre nosotros?; segundo, ¿neta es más importante un poco de batería en el celular que dejar a alguien mantener activa y funcionando una herramienta que utiliza para vivir?

Así mismo, esto se dio en el marco de un festival internacional que busca expandir la cultura y las visiones sobre la vida moderna en torno a la comunidad. Cosa totalmente irónica, porque en función de primordiar el espectáculo y su difusión a través de los teléfonos celulares (estirpe condenada a los enchufes y las baterías externas) ignoraron el fin de todas las charlas que grabaron o transmitieron en vivo.

Por otro lado, el desarrollo de la tecnología en las herramientas para mejorar la vida de las personas amputadas ha mejorado considerablemente. Ya no son solamente herramientas para simular la falta de una extremidad, ahora pueden realizar tareas que buscan imitar un brazo de carne y hueso… pero claro, necesitan baterías y mantenimiento como cualquier máquina.

Más allá de la evidente falta de empatía de los asistentes, resulta interesante ver la dependencia que existe a los dispositivos electrónicos. Ya no son una extensión del ser, no son herramientas, dejaron de ser el medio y se convirtieron en el fin. Se pasó del uso y dominio de las máquinas, como herramientas para facilitar la vida, a entenderlas como una necesidad que supera a otras, como poder entender que una prótesis es más importante que subir una fotografía a Instagram.

Con información de India Times

Por: Redacción PA.