¿Quieres recibir notificaciones de nuestro sitio web?

7 de cada 10 estudiantes de la UNAM son los primeros universitarios en sus familias

Se espera que una persona que ha tenido educación universitaria se preocupe por su comunidad y busque implementar diversas acciones para, en la medida de sus posibilidades, cambiar el panorama
7 de cada 10 estudiantes de la UNAM son los primeros universitarios en sus familias. (Imagen: Twitter)

Según el Boletín de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) 7 de cada 10 alumnos son la primera generación de su familia que tiene acceso a la educación universitaria.

También puntualizó que al menos el 56% de los 356 mil estudiantes que ingresan a las facultades reciben una beca o apoyo que les permite continuar con sus estudios. La educación universitaria no sólo afecta de manera positiva la vida del alumno, sino que también repercute de manera social, económica y cultural al lugar en el que se desarrolla.

La educación universitaria, aunque no lo crean, aún no es para todos los mexicanos, en este sentido, las plazas son muy competidas y, una vez dentro de la carrera, existen diversos factores que, en cierta medida, provocan la deserción escolar. Entre ellos se encuentran:

  • Problemas económicos
  • Distancias largas entre el trabajo y la facultad
  • Dificultades económicos de la población
  • Conflictos internos de la universidad
  • Poca integración entre el docente-alumno

Otro de los factores que intervienen en la deserción escolar es el desempeño académico, ya que muchos alumnos prefieren dejar la universidad y encontrar un empleo cuando su situación académica no es la mejor. En este punto debería existir más comunicación entre el docente y el alumno para detectar ineficiencias en sus estrategias de enseñanza y en las del alumno en cuanto al aprendizaje. Para ello, algunas facultades cuentan con un proceso de tutorías para acompañar a los alumnos, sin embargo, algunas no dan los resultados esperados.

Tomando en cuenta ese desolador escenario, sí es todo un logro que un joven termine una carrera universitaria, que, en cierto grado, le ayudará no sólo a transformar su situación socio-económica, sino que le otorgará un amplio panorama para construir su proyecto de vida de manera individual y social. Es decir, se pretende que la universalidad otorgada no sólo por la academia, sino por la integración con otros alumnos, le permitirán aplicar sus conocimientos para el crecimiento de la sociedad en la que se desenvuelve.

No obstante, de manera personal también hay un impacto innegable pues 7 de cada 10 estudiantes de la UNAM son los primeros universitarios en sus familias. Esto representa una lista de innumerables esfuerzos realizados tanto de manera personal como familiar que no sólo conllevan un gasto económico que no siempre se puede costear, sino uno emocional que en ocasiones es poco valorado o reconocido.

Pensémoslo así: que un miembro de la familia asista a la universidad le permitirá tener diversos recursos que, probablemente, compartirá con los integrantes de su familia. De manera que, posiblemente la generación posterior a él empleará para tener el mismo nivel de educación, generando así, un nivel de vida más sano e integral no sólo en el aspecto económico, sino social.

Tal vez sea una idea muy romántica, pero se espera que una persona que ha tenido educación universitaria se preocupe por su comunidad y busque implementar diversas acciones para, en la medida de sus posibilidades, cambiar el panorama tan desolador no sólo para estudiantes, sino para las personas en general. Como prueba están las reformas laborales, movimientos feministas, diversas asociaciones sin fines de lucro, etc.

Con información de: UNAM