¿Cómo dejó Pemex José Antonio González Anaya?

El día de ayer, el presidente Enrique Peña Nieto nombro al entonces director de Pemex, José Antonio González Anaya, como el nuevo secretario de Hacienda en sustitución de José Antonio Meade, quien fue destapado como el virtual candidato del PRI a la presidencia.

El nuevo titular de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público es licenciado en economía e ingeniería mecánica por el Instituto Tecnológico de Massachussets (MIT) y es doctor en economía por la Universidad de Harvard.

Además de ocupar la dirección general de Pemex, Gonzalez Anaya ocupó previamente la dirección general del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), la cual tomó al borde de la banca rota, sin embargo logró sanear sus finanzas y este año presentó un superávit de 6 mil 400 millones de pesos.

¿Cómo le fue a González Anaya en Pemex?

Al igual que en el IMSS, González Anaya tomó Pemex al borde de la quiebra, recordemos que su antecesor fue nada más y nada menos que Emilio Lozoya, señalado de cometer actos de corrupción con la constructora brasileña Odebrecht, a la cual presuntamente le habría entregado contratos a cambio de sobornos.

José Antonio González Anaya se enfrentó a un entorno complicado durante el año 9 meses que estuvo al frente de la paraestatal. Primero la caída sostenida de los precios internacionales del petróleo, los cuales pasaron de 100 dólares a 20 dólares por barril, lo cual derivó en recortes para la empresa estatal de alrededor de 100 mil millones de pesos. (Vía: Banxico)

Dichos recortes produjeron que la producción disminuyera a niveles tan bajos no vistos desde 1981, pasando de 2.2 millones de barriles diarios a 1.7 millones. Lo mismo sucedió con la producción de combustibles la cual disminuyó en un año 56%, de 405 mil 404 barriles diarios a 179 mil 500; esto produjo que aumentaran proporcionalmente las importaciones; solo de enero a mayo de este año se importaron 503 mil barriles diarios de gasolina, 16% más que el año pasado. (Vía: Pemex)

Según información de Pemex, esto se debió a los recortes presupuestales, lo que impidió que se inyectara capital al mantenimiento y  modernización de 6 refinerías. En el presupuesto de egresos de la federación de este año se destinó para ese rubro 11 mil 382 millones de pesos y para el ejercicio de 2018 se aumentó el presupuesto en un 52%, pasando a 17 mil 295 millones de pesos.

También durante su gestión, se dieron los famosos gasolinazos a raíz de la eliminación de los subsidios y de la liberalización de los precios de los combustibles, medida que aunque correcta, fue altamente impopular en el país.

A pesar de todo esto, las finanzas de la paraestatal lograron sanearse en el último año, ya que desde 2012, Pemex no había cerrado con ganancias y de enero a septiembre de este año se reportaron ganancias por 18 mil 900 millones de pesos. Esto resultó en que las calificadoras internacionales mejoraran la calificación de la empresa, pasando de negativa a estable. (Vía: Pemex)

Durante la gestión de González Anaya, también se establecieron asociaciones estratégicas con el sector privado, por ejemplo, en el campo Trion de aguas ultraprofundas, Pemex se asoció con la empresa australiana BHP Billiton, generando una inversión de 10 mil 700 millones de dólares, cuyo pico de producción de crudo se estima que será de 170 mil barriles diarios.

Por otro lado, en el último año se dispararon las tomas clandestinas de hidrocarburos en el país, solo el año pasado se reportaron 6 mil 873 tomas, 30% más de los reportado en 2015. La mayoría de ellas se concentraron en los estados de Puebla, Guanajuato y Tamaulipas. Pemex estima que el costo de las tomas clandestinas ha sido de unos 20 mil millones de pesos anuales. (Vía: Forbes)